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El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) inició este 29 de noviembre en las mismas condiciones críticas que ya son la rutina de millones de cubanos: déficit, averías, falta de combustible y apagones prolongados que afectan al país entero a cualquier hora del día.
La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el viernes hubo afectaciones durante las 24 horas, con un máximo de 1789 MW fuera de servicio a las 6:00 pm, una cifra que por sí sola evidencia el nivel de deterioro acumulado.
A las 6:00 am de este sábado, la disponibilidad nacional era de apenas 1470 MW, frente a una demanda que alcanzaba 2377 MW.
Eso significa que el día comenzó ya con 877 MW fuera, y la empresa estatal anunció para el mediodía una afectación de 950 MW.
Un sistema sostenido por remiendos
El reporte oficial describe una infraestructura al límite.
Varias unidades generadoras permanecen inoperantes, dos por averías en las termoeléctricas Nuevitas y Felton, y por mantenimientos pendientes están tres bloques de las CTE Mariel, Santa Cruz y Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos.
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Mientras tanto, parte importante de la generación térmica continúa paralizada, sumando más de 500 MW que el país no puede utilizar.
A esto se suma el impacto directo de la falta de combustible y lubricantes, una carencia que mantiene 97 centrales de generación distribuida sin operar, lo que representa 884 MW menos, además de otros 67 MW que tampoco pueden incorporarse por la misma causa.
En total, la cifra asciende a 951 MW perdidos únicamente por la crisis de suministros.
Aunque la UNE destaca que la unidad 5 de la CTE Nuevitas podría aportar 55 MW en el horario pico, el país necesitará mucho más que un aporte puntual para enfrentar una demanda que se estima en 3200 MW durante la noche.
El pronóstico indica un déficit de 1675 MW y una afectación esperada de 1745 MW, cifras que confirman que el país seguirá en sombras durante las horas más críticas.
La Habana tampoco escapa
La Empresa Eléctrica de La Habana informó que la capital sufrió 13 horas y 38 minutos de afectaciones el día anterior, con un máximo de 234 MW sin servicio al caer la tarde.
Aunque aseguran que la madrugada transcurrió sin interrupciones, el panorama no dista del resto del país: apagones extensos, inestabilidad constante y un servicio que solo se restablece momentáneamente para volver a fallar horas después.
La consecuencia inevitable de una gestión fallida
Estas cifras no son aisladas ni sorprendentes. Reflejan lo que expertos, trabajadores del sector y ciudadanos vienen denunciando desde hace años: un sistema eléctrico debilitado por la falta de mantenimiento, la obsolescencia tecnológica y la incapacidad gubernamental para garantizar combustible y repuestos básicos.
Mientras la UNE publica reportes diarios que apenas registran la gravedad sin ofrecer soluciones reales, el país vive un escenario donde casi la mitad de la demanda nacional no puede ser cubierta.
La población enfrenta apagones interminables, daños en alimentos y equipos, cortes en servicios esenciales y una vida diaria marcada por la incertidumbre.
Incluso la incorporación de 33 nuevos parques solares, que el viernes aportaron 2456 MWh con una potencia máxima de 408 MW, queda completamente rebasada por el colapso general del sistema.
La energía renovable no logra compensar el deterioro profundo de las plantas térmicas ni la falta de combustible que las mantiene paralizadas.
Un país atrapado en la oscuridad
El panorama energético de Cuba no es resultado de un evento aislado ni de un imprevisto técnico: es la consecuencia directa de años de improvisación, escasez, falta de inversión y políticas que no han logrado responder a la magnitud de la crisis.
La población lo sufre cada día, mientras el gobierno continúa apelando a notas informativas que describen una emergencia que parece no tener fin.
En lugar de avances, el país acumula récords de afectación, jornadas enteras sin servicio y un sistema eléctrico que se sostiene de manera precaria.
Hoy, como ayer, Cuba amanece con apagones y sin un horizonte claro que permita pensar en una recuperación real.
Preguntas frecuentes sobre la crisis eléctrica en Cuba
¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
El sistema eléctrico en Cuba se encuentra en una situación crítica, caracterizada por apagones prolongados y un déficit de generación que afecta significativamente a la población. La falta de mantenimiento, averías constantes y escasez de combustible han dejado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en un estado de colapso, incapaz de satisfacer la demanda energética del país.
¿Cuáles son las principales causas de los apagones en Cuba?
Las principales causas de los apagones en Cuba son las averías en las plantas termoeléctricas, la falta de mantenimiento y la escasez crónica de combustible. Estas deficiencias han llevado a un déficit de generación que supera los 1,600 MW en horarios pico, afectando la vida diaria de millones de cubanos que enfrentan cortes de luz prolongados y servicios básicos deteriorados.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para resolver la crisis energética?
El gobierno cubano ha intentado paliar la crisis energética con la incorporación de parques solares y ajustes en la programación de cortes, pero estas medidas han resultado insuficientes. La falta de soluciones efectivas y una inversión adecuada en el mantenimiento y modernización del sistema eléctrico han dejado al país atrapado en una crisis que no muestra señales de mejora.
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética afecta gravemente la vida diaria de los cubanos, causando apagones prolongados que interrumpen servicios esenciales como el suministro de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de equipos eléctricos. La incertidumbre y el deterioro de la calidad de vida son constantes para una población que enfrenta un panorama energético desolador.
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