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En Cuba hay más de 2 000 desamparados que el gobierno califica como deambulantes

El eufemismo de "deambulante" es usado por el régimen para clasificar a personas desamparadas que duermen generalmente en las calles.

Un "deambulante" cerca del Museo de Bellas Artes, en La Habana. © CiberCuba
Un "deambulante" cerca del Museo de Bellas Artes, en La Habana. Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 4 años

El gobierno cubano reconoció este sábado la existencia de unos 2 169 desamparados en el país hasta el cierre de 2019, a los que llama personas "con conductas deambulantes".

Un informe del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social precisa que se le han dado solución a 1 488 de estos casos, de los cuales "431 ingresaron a instituciones de salud, 1015 retornaron a sus hogares y a 42 se les entregó una vivienda o fueron ubicados en albergues", según una nota publicada por el portal oficialista Cubadebate.

Durante una reunión gubernamental celebrada en el Palacio de la Revolución, se informó también que los llamados Centros de Protección Social para la Atención a las Personas con Conducta Deambulante prestan sus servicios en al menos seis provincias de Cuba.

El eufemismo de “conducta deambulante” es empleado por el gobierno de la Isla para referirse a personas desamparadas que habitan las ciudades y piden dinero a los transeúntes para subsistir. El discurso del oficialismo no contempla términos como mendigos o indigentes, ya que, en teoría, el Estado socialista no abandona a nadie a su suerte.

En la sesión, los asistentes defendieron que existen instituciones dedicadas “a la atención integral a las personas con conducta deambulante, que se encuentran en situación de vulnerabilidad, en estado de abandono o carecen de familiares obligados a prestar ayuda”.

Pero, más adelante, la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Martha Elena Feitó Cabrera, aclaró que el cuidado en tales centros tenía un carácter temporal. Esas instituciones no se nos pueden convertir en albergues, advirtió, de acuerdo con una publicación del sitio oficial de la presidencia.

Luego explicó que en esas instalaciones se hace una caracterización social de las personas, se les asegura protección, asistencia médica y rehabilitación, “e incluso aseo y ropa”.

La titular dijo, además, que una de las misiones de esos centros es garantizar la reinserción al medio social y familiar, pero no hizo referencia a que muchas de esas personas duermen a la intemperie precisamente por no tener familia que se ocupe de ellas.

Feitó Cabrera dijo que se debía mejorar el trabajo, individuo por individuo, para que hubiera después menos reincidentes volviendo a los llamados Centros de Atención. Cada caso tiene que llevar una solución, que puede ser el traslado a un hogar de ancianos, a un hospital siquiátrico o al seno de la familia obligada a la protección, explicó la ministra.

Por su parte, Reinaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, se ufanó de que ese territorio cobijara la institución de mayor capacidad en la Isla (cerca de 500 personas) y que el promedio de amparados allí rondara la mitad (alrededor de 250). De igual modo, informó que no atendían solo a habitantes naturales de La Habana, sino que provenían también de otras provincias.

Este es un tema que se atiende con prioridad, aseguró, y añadió que está montado todo el sistema de trabajo con el Ministerio del Interior, con Salud Pública y los trabajadores sociales.

Las fuentes oficialistas, al no reconocer indigentes, no ofrecen estadísticas sobre esta situación social, mientras que elogian la imagen socioeconómica de las ciudades cubanas con respecto a otras de Latinoamérica o, incluso, de Estados Unidos.

Un reportaje de CiberCuba llamaba la atención sobre un posible aumento de “deambulantes” en la urbe de Santa Clara a mediados de 2018. Más recientemente, se conoció de un profesor que pernoctaba en espacios públicos porque le habían robado su vivienda prácticamente del todo, en Santiago de Cuba.

En la actualidad, la Isla atraviesa una crisis económica que el gobernante Miguel Díaz-Canel calificó hace meses de coyuntural, al tiempo que tranquilizaba a la población comunicándole que la recaída no tendría un impacto como el del Período Especial en la década del 90 del siglo pasado, cuando el Producto Interno Bruto se contrajo drásticamente.

Entretanto, muchos cubanos, por lo general jóvenes, resuelven irse a otros países de la región, principalmente aquellos que ofrezcan garantías migratorias. Esto supone la fragmentación de numerosas familias a lo largo y ancho de la Isla.

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Maykel González

Periodista de Cibercuba. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Cofundador de la revista independiente El Estornudo.


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