Santiagueros persiguen las papas prefritas ante escasez de la vianda

“Lo malo es que lo sacan a 'buchitos' y se forman tremendas colas”, comenta una santiaguera.

Cola para papas prefritas en Santiago de Cuba. Foto © CiberCuba

Este artículo es de hace 1 año

Los paquetes con papas prefritas, que esporádicamente comercializan algunos mercados en CUP de Santiago de Cuba, causan furor en la población una vez salen a la venta, porque es un respiro al estresante malabarismo de llevar comida a la mesa y ante la escasez de ofertas. 

“Lo malo es que lo sacan a 'buchitos' y se forman tremendas colas, es que se unen las ganas de comer papas, pues el santiaguero con esa vianda es como un vampiro que se alimenta con sangre animal, que siempre tiene sed de papas, con el hecho de que los mercados en CUP hoy están pelados, y hasta en las tiendas en CUC se nota desabastecimiento”, comenta una santiaguera.

Por un valor de 50 CUP se vende un paquete de 2.5 kilogramos de papas cortadas en tiras y prefritas, un tubérculo casi desaparecido en esta urbe.

“Recuerdo que hace 15 años, un poco más posiblemente, en la ciudad de Santiago de Cuba se vendían las papas en los mercaditos y también en las calles. En ese entonces pagar más de dos pesos por una libra de papa era decir que estabas pagando por algo muy caro. Hoy la libra, en la bolsa negra y arriesgándose los carretilleros a que los cojan presos, puede costar hasta 1 CUC. Entonces estos paquetes de 50 pesos son un respiro, si los encuentras, si los sacan y si alcanzas. Pero el problema es ese, que hay muchos si de por medio”, comenta esta profesora universitaria. 

Cubanos con bolsas de papas prefritas. Foto: CiberCuba.

El otro gran problema, refiere la educadora, es que dichas papas prefritas sólo permiten consumirla de esa forma: fritas. Sin embargo, hay otros santiagueros que innovan con dicho producto.

“Fritas tienen un sabor y una textura medio rara. Prefiero, aunque están precocinadas, hervirlas en agua, con grasa y sal, y las aplasto como si fuera una papa natural. Igual tiene un sabor medio raro que trato de disimular con especias, un poquito de leche en polvo disuelta en agua y con mucha suerte algo de mantequilla. Si no es así, me paso años y no pruebo ni siquiera una tirita de papa aquí en Santiago de Cuba”, opina otro ciudadano. 

Añade también que estas se deben almacenar en el congelador del refrigerador “porque sino se echan a perder rápidamente, y después de empatarte con una bolsa, es duro ver que se pudren sin consumirlas”. 

La triste realidad de quienes viven en la llamada Ciudad Héroe de Cuba, y Cuna de la revolución, es que a duras penas pueden comer papas.

“Porque, además, muchas veces cuando sacan estos paquetes, los compran los merolicos que luego los venden hasta a 100 pesos cada uno. Si le sumas que la zanahoria está a 20 pesos el paquete, la libra de fruta bomba a 10 pesos, y una paca de cebolla a 20 CUC, ¿a dónde iremos a parar?”, agrega la profesora.

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