Mariela de las Mercedes Ruiz Vaillant Foto © Cortesía de la familia

Familia habanera vive en una casucha de madera sin servicio sanitario

La cubana Mariela de las Mercedes Ruiz Vaillant reside en una casucha de madera sin servicio sanitario ni agua potable y con un techo endeble que se filtra, pese a que lleva 17 años esperando por una solución de las autoridades, que le han negado hasta la posibilidad de ocupar plaza en el albergue La Tenería, contó a CiberCuba una hija de la afectada. 

Ruiz Vaillant, cuya situación fue calificada de "crítica" por el mismo Raúl Castro Ruz, que le mandó un televisor Panda de regalo, malvive en calle 63 entre 120 y 122, Marianao, en el oeste de La Habana, tras ser expulsada por su exmarido de la casa que compartían y vagar por varios inmuebles de manera temporal.

La casucha se moja cuando llueve y carece de suministro de agua potable y de baño, teniendo que hacer sus necesidades fisiológicas en bolsas de nailon, describe la hija.

Ella vivía con el padre de mi hermano, pero él la sacó de la casa, y en la estación de policía le dijeron que ese problema no era de su incumbencia, así que no se fue, pero eso provocó que aumentaran los conflictos, recordó Idolkis Isabel Castro Ruiz, hija de un matrimonio anterior de Ruiz Vaillant.

Mariela de las Mercedes Ruiz Vaillant / Cortesía de la familia

Ruiz Vaillant escribió al Consejo de Estado, para que atendieran su caso, y le contestaron tres años después, calificando su situación de "crítica", pero sin notificarle posibles soluciones. En 2004, Raúl Castro le regaló un televisor Panda y le aseguraron que su caso se analizaba en la Dirección Provincial de Vivienda y que "muy pronto le darían una solución", recordó su hija.

La mujer nunca más supo de decisión alguna de las autoridades provinciales de Vivienda y su entonces marido volvió a sacarla de la casa, contó Castro Ruiz.

Ruiz Vaillant y sus hijos comenzaron a vagar, viviendo temporalmente en su antiguo centro trabajo, el Contingente de la Construcción VI Congreso, o la casa de alguna amistad que, por caridad, les acogía durante un tiempo.

Toda esa inestabilidad provocó que el hijo menor de Mariela de las Mercedes Ruiz Vaillant recibiera atención psicológica, repitiera dos cursos académicos, pasara demasiado tiempo en la calle y se infectara de VIH con menos de 18 años.

Hace tres años, la madre de Castro Ruiz intentó ocupar un local en los albergues de Marianao conocidos como La Tenería, pero la sacaron porque ya estaban asignados, aunque todavía permanecen vacíos, aseguró su hija.

La casa donde vive Mariela de las Mercedes Ruiz Vaillant / Foto: Cortesía de la familia

Como toda la familia no cabía en la improvisada casa de madera, un mes más tarde, la hija levantó otra casa de madera, ahora con serio peligro para sus ocupantes, incluidos dos niños de 8 y 10 años, por la caída de pedazos de techo, siempre que llueve, cuenta Castro Ruiz.

En la Dirección de Vivienda de Marianao les aseguran que no hay locales disponibles ni capacidad en los albergues; una abogada, representando a las familias, se entrevistó con la directora municipal para que atendiera el caso con celeridad, y la funcionaria dijo que, quizás para septiembre de 2019, habría una respuesta, pero ocho meses después seguimos igual, constata la afectada.

Cuando llueve se moja todo dentro, asegura la hija / Foto: Cortesía de la familia

El 12 de mayo se presentaron en el hogar unos inspectores para imponer una multa de mil pesos y comunicarles que, en 72 horas, debían demoler la estructura de la improvisada vivienda, relata.

Dónde viviremos, se preguntan todos en la familia con la preocupación de que la actual situación del coronavirus les pueda afectar a ellos, por las condiciones higiénicas en las que viven.

"Así vivimos, como perros, porque este gobierno solo nos pelotea y no acaba de resolver este problema", concluyó Idolkis Isabel Castro Ruiz.

La Constitución vigente desde febrero de 2019 reconoce en su Artículo 71 el derecho de todas las personas a tener una vivienda adecuada y un hábitat seguro y saludable, algo que el Estado debe hacer efectivo a través de diferentes mecanismos y vías.

Cuba necesita construir unas 520 mil viviendas y rehabilitar otras 400 mil al año para satisfacer la demanda nacional, según datos oficiales; solo en La Habana se necesitarían unas 185 mil 348 viviendas para cubrir el déficit actual.

Durante la actual crisis del nuevo coronavirus, el primer ministro Manuel Marrero sugirió que construir casas no solo era necesario, sino que podía ayudar a combatir el aislamiento social relacionado con la pandemia.

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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