Fidel Castro Ruz Foto © CiberCuba

Partido Comunista de Cuba reafirma su hipocresía y totalitarismo

El Partido Comunista de Cuba (PCC) acaba de reafirmarse en su hipocresía y dogma totalitario que han dañado gravemente a la nación porque aniquiló a los adversarios de Fidel Castro Ruz en el espacio político, incluido Ernesto Guevara de la Serna, y ahora llama a la unidad de los revolucionarios para intentar atajar las lógicas contradicciones entre los dos grandes grupos de herederos: Militares y civiles, que afinan sus estrategias de cara a la sucesión del Primer Secretario del Comité Central.

El PCC desperdició la celebración de su 55 cumpleaños con una triada fallida de notas en Granma, su órgano oficial, remachando sobre las virtudes de la hegemonía y condición única del partido, agitando el fantasma de Fidel como símbolo de unidad y legitimación y esclareciendo que se trata del equipo del fallecido Comandante en Jefe, sinceridad que no deja lugar a dudas sobre el autor intelectual de la dicotomía perversa: ¡Patria o Muerte!

La patria siempre, incluso el socialismo como opción democrática y en igualdad de oportunidades con otros partidos; pero la muerte no debió ser nunca proclama de una revolución popular y antiimperialista, cuyo jefe declaró su inspiración en José Martí.

En Cuba permanecen secuestradas la libertad y la riqueza; la dictadura verde oliva carece de legitimidad y simpatía popular y el esquema de dominio imperante muestra inquietantes signos de agotamiento que aconsejan prudencia, generosidad y la búsqueda de consensos mayoritarios con diferentes actores de la nación, incluida la oposición política y la sociedad civil.

La apelación a la unidad para vencer es una ocurrencia trasnochada del Partido Comunista de Cuba y un ejercicio de desmemoria brutal porque si alguien dividió a los cubanos, incluida la familia y los amigos, fue precisamente el castrismo, que criminalizó la discrepancia, fusiló a adversarios, persiguió a religiosos y laicos, encarceló, exilió e inxilió a millones de cubanos y -hasta ahora- deja un saldo trágico de 7 mil 437 muertos o desparecidos, según datos de Archivo Cuba.

La guerra del castrismo contra la mayoría de los cubanos ha durado -hasta el momento- 58 años más que la rebelión contra Fulgencio Batista, insurrección que fue un ejemplo de consenso plural entre hijos de la llamada Generación del Centenario, apoyados por la burguesía, las fuerzas políticas tradicionales, Estados Unidos y otras naciones democráticas.

Pero Fidel Castro Ruz se encargó de dejar claro desde el primer momento que quería el mando único y total, que no admitía otros gallos en el corral; saltándose los pactos de Montreal y México y criticando a Che Guevara por su generosidad para con Eloy Gutiérrez Menoyo y el II Frente del Escambray, asunto que aún colea y se revitalizó con la muerte de Faure Chomón Mediavilla.

Una guerra impone disciplina férrea, pero en ese momento la contienda ya estaba ganada y la unidad revolucionaria era casi natural por el entusiasmo colectivo y el espíritu democrático que animaba a los principales socios del Ejército Rebelde en su empeño por derrocar a Batista; pero Castro le dejó claro al Che que no debía compartir su autoridad con Menoyo.

La dureza contra el enemigo y, especialmente en los años de mayor confrontación con Estados Unidos, podía entenderse como una necesidad de defenderse, pero ¿eran enemigos de la revolución todos los intelectuales y artistas como para leerles la cartilla en 1961, colocando previamente la pistola con el cinturón sobre la mesa?; ¿eran enemigos de la revolución todos los homosexuales llevados a la UMAP?; ¿eran enemigos de la revolución todos los religiosos, masones y ñáñigos? ¿eran enemigos de la revolución todos los parametrados?

¿Quién fue mayor enemigo de la revolución, un hombre honrado que cumple su jornada laboral con eficiencia y disciplina y se niega a ser militante combativo o un simulador mimético y papagayo?

Reprimir al enemigo, siempre que no se use la crueldad, puede entenderse, pero machacar al compañero de filas porque discrepa en un momento determinado, actuando con honradez, solo conduce a la construcción de un liderazgo fallido que, por muy carismático que resulte, rara vez servirá a Cuba porque está compuesto por guatacas serviles, oportunistas inteligentes y filibusteros.

¿Cómo contribuyeron a la unidad de los revolucionarios los fusilamientos de Humberto Sorí Marín, William Morgan, Marcos "Marquitos" Rodríguez  Alfonso, Arnaldo Ochoa Sánchez, Antonio de la Guardia Font, Amado Padrón Trujillo y Jorge Martínez Valdés?

¿Cómo contribuyeron a la unidad de los revolucionarios las condenas a largas penas de cárcel de Hubert Matos Araluce, Mario Chanes de Armas, Gustavo Arcos Bergnes, Rolando Cubela Secades, Diocles Torralba González y José Abrantes Fernández?

¿Cómo contribuyó a la unidad de los revolucionarios impedir que Che Guevara regresara a Cuba, tras su fracaso en el Congo y enterrarlo en Bolivia para luego reivindicarlo frente a la Perestroika y Glasnots; cuando ambas eran más parecidos a los postulados guevarianos que a los castristas, como demuestran su libro El hombre y el socialismo en Cuba y la correspondencia recopilada en Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967?

¿Como contribuyó a la unidad de los revolucionarios el desplazamiento forzoso de miembros del 26 de julio, el Partido Ortodoxo y el Directorio 13 de marzo de sus responsabilidades gubernamentales y políticas y su reemplazo por miembros del Partido Socialista Popular (PSP)?

¿Cómo contribuyó a la unidad de los revolucionarios el llamado proceso de la "Microfracción" que encarceló a Aníbal Escalante Dellundé, Joaquín Ordoquí Mesa, Edith García Buchaca y otros dirigentes y militantes del PSP?

¿Cómo contribuyó a la unidad de los revolucionarios el apoyo de Fidel Castro a la invasión del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia y acometer la Ofensiva Revolucionaria, pese a los recelos y oposición de compañeros y amigos?

¿Cómo contribuyeron a la unidad de los revolucionarios las muertes en prisión, por huelga de hambre, de Pedro Luis Boitel Abraham y de Orlando Zapata Tamayo?

¿Cómo contribuyó a la unidad de los revolucionarios la represión contra el grupo El Puente, Heberto Padilla, Pensamiento Crítico, Artecalle, los firmantes de la Carta de los Diez, la destrucción de los centros de estudios vinculados al PCC y publicaciones y espacios reflexivos en torno a la iglesia católica y el encarcelamiento de los 75 de la Primavera Negra?

¿Cómo contribuyeron a la unidad de los revolucionarios la desaparición de la vida pública cubana de los compañeros José Llanusa Gobel, Orlando Borrego Díaz, Luis Orlando "Landy" Domínguez Muñiz, Humberto Pérez González, Carlos Aldana Escalante, Roberto Robaina González, Felipe Pérez Roque y Carlos Lage Dávila?

Que el partido comunista celebre sus 55 años en el poder es regocijo para minorías, que están maniobrando para impedir que Víctor Gaute López releve a José Ramón Machado Ventura, en abril próximo; y dolor para Cuba porque se ha desperdiciado una ocasión propicia para tender la mano y apostar por una nación a favor de todos y en contra de nadie.

Cuanto más plural y menos castrista sea Cuba, la unidad estará garantizada; mientras persistan letanías fallidas, los cubanos seguirán yendo en dos bandos: Los empobrecidos y desunidos por el PCC y el grupo calamitoso que merodea a Raúl Castro Ruz en busca de un milagro.

Archivado en:

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

¿Qué opinas?

Cargar más
Cargar más

Playlist de videos en CiberCuba



¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985