El pollo congelado fue el producto más comprado por Cuba a compañías estadounidenses el pasado año. Foto © CiberCuba

Compras de alimentos de Cuba a EE.UU. se desplomaron en un 36 % durante 2020

Las compras de alimentos de Cuba a compañías de Estados Unidos sumaron apenas $163,4 millones de dólares durante 2020, el mayor decrecimiento de las operaciones comerciales entre ambos países en 20 años.

Las estadísticas divulgadas por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba (USTEC) muestran que en el año de la pandemia la empresa estatal Alimport compró un 36.6% menos en productos alimenticios a compañías estadounidenses que en 2019, cuando se adquirieron $257.6 millones.

La cifra anterior más baja en las ventas a Cuba se remonta a 2002, cuando solo se reportaron operaciones por $138.6 millones.

El comportamiento de las transacciones con Estados Unidos el pasado año es consistente con la reducción del 40% de las importaciones que experimento Cuba a nivel general, aquejada por la crisis del coronavirus, el recrudecimiento de las sanciones del embargo por la administración de Donald Trump y la drástica reducción de los ingresos en divisas por la caída del turismo.

“La mayor barrera que tiene Cuba para importar es la falta de liquidez, que se agrava con la caída en las exportaciones”, dijo a CiberCuba el economista Carmelo Mesa Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh. “Si no exportas, la capacidad de importación es reducida sustancialmente”.

El 2020 también dejó notables descensos en las importaciones cubanas desde la Unión Europea y China, dos de sus principales proveedores de insumos. Cuba adquirió productos por 1.457 millones de euros ($1,774 millones de dólares) desde los países de la comunidad europea, un 30 % menos que en 2019, y $483 millones de dólares desde China, una cifra mucho más baja que los $791 millones de dólares del año precedente.

Mesa Lago observó que la balanza comercial tuvo saldos negativos para la economía cubana de $9,112 millones de dólares en 2018 y $7,839 en 2019, y pronosticó que se comportará mucho peor cuando terminen de compilarse las estadísticas del pasado año.

“El problema fundamental que tiene el gobierno cubano ante sí es la alimentación de su población y la situación de los abastecimientos parece estar moviéndose en dirección a las carencias que enfrentó el país a comienzos de los años 90”, consideró el economista.

Casi la mitad del dinero empleado por el gobierno cubano en sus compras a Estados Unidos (47 %) fue en la adquisición de pollo congelado en distintas variantes para el consumo nacional.

Los mayores desembolsos se produjeron para adquirir cuartos de pollo ($67 millones), carne de pollo ($52.5 millones) y muslos de pollo ($23.4 millones).

Los restantes productos agrícolas obtenidos fueron granos de soya ($7 millones) maíz ($5 millones), fosfato de calcio ($4.3 millones), pulpa de madera ($1 millón), pasta de pollo ($541,437), paneles de kraftliner ($287,047) y $70,656 en cerveza.

Las cifras de USTEC, con sede en Nueva York, provienen de los reportes oficiales de los departamentos de Agricultura y Comercio, y de los registros de firmas exportadoras, pero no toma en cuenta los costos añadidos de transportación, recargos bancarios y otros gastos vinculados con el envío de cargamentos a la isla.

Desde que el Congreso de Estados Unidos autorizó las ventas de alimentos a Cuba, en 2000, el monto total de las operaciones alcanza los $6,296 millones de dólares.

Las estadísticas de USTEC señalan que las compras en el mercado estadounidense representaron apenas un 8 % de las importaciones de alimentos que el gobierno cubano se vio obligado a realizar en 2020 para compensar las carencias de la canasta familiar y abastecer de productos deficitarios las nuevas tiendas MLC a lo largo del país.

Todas las compras que el gobierno cubano realiza a entidades estadounidenses tienen que efectuarse con pago en efectivo por adelantado, sin opciones de crédito. Esta barrera ha limitado la capacidad de Alimport para negociar con proveedores estadounidenses durante los últimos cuatro años, en momentos en que el cerco financiero de Washington se ha reforzado severamente.

La llegada del presidente Joe Biden a la Casa Blanca podría marcar algunas flexibilizaciones en el comercio con Cuba, sobre todo en materia de trámites bancarios y financieros que fueron obstruidos con sanciones del Departamento de Tesoro bajo el mandato de Trump.

Durante su campaña electoral, Biden prometió retomar algunas iniciativas de la etapa de deshielo, impulsadas durante la era Obama, pero por el momento la administración se ha limitado a decir que la política hacia Cuba está siendo sometida a una exhaustiva revisión.

Por lo pronto, un proyecto legislativo presentado por el senador demócrata Ron Wyden, jefe del Comité de Finanzas del Senado, propone el levantamiento del embargo, con la consecuente liberalización del comercio, la inversión y el otorgamiento de créditos a la isla.

Cuba importa el 80 % de los alimentos que consume el país, con un desembolso anual que alcanza los $2000 millones de dólares. El gobierno cubano tiene como estrategia emergente un llamado "plan de soberanía alimentaria" para recortar las compras de víveres en el exterior, pero la decaída industria nacional y el escaso rendimiento de la producción agrícola no parecen tener la respuesta necesaria a corto plazo.

Como parte de las transformaciones asociadas al ordenamiento económico del país, el gobierno justificó esta semana la subida de los precios agropecuarios a “la necesidad que tiene el país de incrementar el alcance de la soberanía alimentaria", según dijo esta semana el zar de la implementación de las reformas, Marino Murillo Jorge.

“Cuba tiene que incrementar la producción, empezando por la agricultura”, opinó Mesa Lago. “El país debe hacer reformas sustanciales en la agricultura… Hasta ahora se están dando muchos incentivos para exportar, pero no para producir en la agricultura”.

El reporte de USTEC señala también un alza de $4.6 millones en las donaciones humanitarias de comida, ropa y artículos farmacéuticos desde Estados Unidos, muy superiores a los $1.7 millones que se enviaron en 2019.  En cambio, se produjo un decrecimiento en las compras cubanas de medicinas y equipos médicos en un 48% (solo $936 mil dólares). 

Las ventas de productos médicos, con carácter restringido, están autorizadas por la Ley de Democracia para Cuba (Ley Torricelli), de 1992, mientras que las cifras de donaciones humanitarias reflejan solo las entregas hechas en vuelos fletados o contenedores de barcos, sin incluir las contribuciones personales de viajeros a la isla.

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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