Tripulación y pasajeros de un vuelo de Delta controlan a individuo que intentó ingresar a la cabina

"Estaba en este vuelo en la tercera fila, y fui testigo de todo. Aterrador, pero nuestro asistente de vuelo Christopher Williams actuó rápidamente. También lo hicieron varios pasajeros a mi alrededor", indicó una pasajera

Momento en que tripulantes y pasajeros reducen al individuo que quería entrar a la cabina Foto © Twitter / Jessica Robertson - @1WaySuggs

Pasajeros de un vuelo de la aerolínea Delta Airlines acudieron en ayuda de miembros de la tripulación para controlar a un pasajero que, por motivos desconocidos, intentó ingresar en la cabina de la aeronave.

“Gracias a la tripulación y los pasajeros del vuelo 386 de Delta, LAX a Nashville (BNA), que ayudaron a detener a un pasajero rebelde cuando el vuelo se desvió a Albuquerque (ABQ). La aeronave aterrizó sin incidentes y el pasajero fue retirado por la policía”, indicó la compañía en un comunicado.

La aeronave, que volaba desde Los Ángeles a Nashville, fue desviada hacia Albuquerque después del incidente. Según información compartida vía Twitter por una pasajera que viajaba en la tercera fila, el incidente fue aterrador pero, gracias a la sangre fría de la tripulación y algunos pasajeros, se pudo reducir al individuo y maniatarlo hasta ser entregado a la policía.

“Estaba en este vuelo en la tercera fila, y fui testigo de todo. Aterrador, pero nuestro asistente de vuelo Christopher Williams actuó rápidamente. También lo hicieron varios pasajeros a mi alrededor. Salvados, pero aún en Albuquerque. Espero que @Delta le da a Chris todo el reconocimiento y la bonificación que se merece”, dijo la pasajera Jessica Robertson.

En su tuit, Robertson compartió un video en el que se ve al individuo tendido en el pasillo del avión mientras lo sujetan varios pasajeros y el tripulante de cabina Christopher Williams. Es el momento que, entre todos, consiguen maniatar de pies y manos al pasajero mientras este repite una letanía pidiendo que “detengan el avión”.

El avión, que salió de Los Ángeles a las 11:30 am, aterrizó a salvo en el aeropuerto de Albuquerque a las 2:20 pm. El sujeto que provocó el pánico en el avión fue arrestado por la policía, según Univisión.com.

El FBI de Albuquerque confirmó que investigaba el hecho, pero no reveló la identidad del pasajero que trastornó la normalidad del vuelo.

Asimismo, se desconocen los motivos que llevaron al pasajero a querer ingresar en la cabina del avión en pleno vuelo, una zona de máxima seguridad en las aeronaves comerciales, sobre todo después de los atentados del 11 S.

Más allá del susto y las cinco horas de retraso que supuso el incidente, Delta confirmó que el avión aterrizó sin problemas en Albuquerque.

Según el blog de aeronáutica Flap152.com, “cuando las tripulaciones no tienen concentrada su atención en las actividades de vuelo, o están involucradas en acciones que son totalmente ajenas al vuelo, la información crítica se puede perder o malinterpretar, y la situación se puede degradar muy rápidamente”.

En ese sentido, explicó la “regla de cabina estéril”, una regulación implementada por vez primera por la Federal Aviation Administration (FAA) en 1981. Según esta regla, se prohíbe a las tripulaciones de vuelo la realización de actividades no esenciales durante el rodaje, despegue y aterrizaje, y por debajo de 10.000 pies, excepto en vuelo crucero. El objetivo es que los pilotos consigan concentrarse en su tarea más importante: la operación segura de la aeronave.

Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas en Nueva York, se reforzaron las normas de seguridad en las aeronaves. La facilidad con la que entraron los secuestradores de los aviones del 11S llevó a las autoridades a modificar el protocolo de seguridad para que las puertas quedaran siempre cerradas y bloqueadas, y se diseñaron para que fueran prácticamente impenetrables.

Sin embargo, el accidente provocado por el copiloto de Germanwings que estrelló contra los Alpes Franceses un vuelo que salió de Barcelona con destino a Dusseldorf, obligó a introducir modificaciones en los protocolos de seguridad de las cabinas de los aviones. En aquel triste y celebre vuelo murieron 150 personas cuando el capitán de la nave salió de la cabina para ir al baño y al regresar no pudo abrirla, debido a la excesiva seguridad que permitió al copiloto quedarse al mando de la aeronave y estrellarla intencionadamente.

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