El Mariel de Nicaragua: 5 advertencias migratorias para los cubanos que pretenden llegar a EE.UU.

La reciente decisión del gobierno de Daniel Ortega de eximir de visados a los ciudadanos cubanos para su entrada en Nicaragua ha desatado una verdadera conmoción en Cuba y presagia una estampida con el propósito de llegar a Estados Unidos.

Cubanos cruzando de Nicaragua a Honduras por la zona de El Guasaule, a comienzos de este año Foto © Policía Nacional de Honduras

La reciente decisión del gobierno de Daniel Ortega de eximir de visados a los ciudadanos cubanos para su entrada en Nicaragua ha desatado una verdadera conmoción en Cuba, con una avalancha de personas buscando desesperadamente un pasaje de avión desde La Habana para llegar al país centroamericano.

La reacción dentro de Cuba fue inmediata, con enormes colas frente a las oficinas de compañías aéreas como COPA e incluso protestas por la falta de disponibilidad de boletos para viajes a toda premura. La medida nicaragüense ha empujado a muchos a vender sus viviendas y otros bienes de algún valor y obtener con rapidez los recursos financieros necesarios para emprender rumbo a Managua.

Congelado el Programa de Reunificación Familiar (CFRP) desde 2017 y limitado al mínimo el procesamiento de visados para inmigrantes y visitas, los cubanos han visto reducidas drásticamente las avenidas regulares para llegar a Estados Unidos.

No es necesario recurrir a reflexiones de rigor para concluir que los motivos de esta estampida en ciernes no se sustentan en "el intercambio comercial, el turismo y la relación familiar humanitaria”, argumentos que esgrimió el régimen nicaragüense para justificar su decisión.

En un escenario de fuga donde los cubanos de la isla han hecho malabares para escapar a cualquier punto del mappa mundi, llámese Rusia, Macedonia del Norte, Dubai, se entenderá que la opción de visados libres en la cercana Nicaragua abre una expectativa mucho más atractiva y menos costosa para la emigración, sobre todo con la meta de llegar a Estados Unidos.

Un Mariel terrestre en pleno siglo XXI, costeado por los protagonistas del éxodo a cualquier precio y a riesgo total.

La medida no solo favorece a los cubanos residentes en la isla, sino que abre un camino más despejado para miles de cubanos varados alrededor del mundo. En el caso de los cubanos que se hallan en países de Suramérica y buscan alternativas para atravesar Centroamérica rumbo a la frontera mexicana, la noticia implica poder evadir la selva de Darién, un impenetrable bloque de vegetación entre Colombia y Panamá que constituye un cruce de peligros y muerte para los inmigrantes.

El cambiante panorama migratorio en Estados Unidos tras la llegada a la Casa Blanca de la administración Biden ha generado múltiples interrogantes entre los cubanos sobre sus posibilidades de llegar a territorio estadounidense y legalizar su estatus en el país.

Las evidencias están a la vista. De acuerdo con cifras del Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), entre febrero y octubre de este año un total de 28,801 cubanos se han arriesgado a entrar utilizando la ruta centroamericana. También 838 balseros cubanos fueron interceptados en el mar o capturados al entrar por las costas del sur de Florida, el mayor incremento desde 2017.

Estas son algunas clarificaciones sobre las preguntas más frecuentes que se hacen actualmente los cubanos con planes de emigrar a Estados Unidos utilizado la frontera mexicana, especialmente desde el anuncio de Nicaragua, el pasado 22 de noviembre.

1- Llegar a Nicaragua es solo el primer paso de una aventura incierta

Para quienes arriben a Nicaragua con la idea de usar ese país como trampolín o tránsito expedito hacia la frontera con Estados Unidos, eludir la selva de Darién es un gran obstáculo superado, pero no es todo el trayecto. Recientemente decenas de cubanos se han sumado incluso a las caravanas de inmigrantes que marchan hacia la frontera mexicana enfrentando no pocos retos en un recorrido altamente agotador e inseguro.

Los inmigrantes cubanos que optan por el "recorrido centroamericano" desde Managua deberán atravesar Honduras, Guatemala y parte del territorio mexicano antes de llegar a puntos de la frontera estadounidense, con la carga de costos y riesgos que la travesía acarrea. El costo promedio para traficar a una persona desde Honduras o Guatemala a través de México con destino a Estados Unidos ronda los 5,800 dólares.

El control de las autoridades en Honduras y Guatemala puede también complicar o retrasar el intento por acercarse al "sueño americano". Washington está monitoreando la situación migratoria con los gobiernos de la región en la búsqueda de desestimular los tránsitos irregulares por Centroamérica y los cubanos estarían expuestos a cualquier restricción o control. El inestable panorama político tras la elección presidencial en Honduras, matizado por la corrupción y el crimen organizado, podría complicar las cosas.

2- Peligroso tránsito hacia la frontera mexicana

De todos los pasos arriesgados en el intento migratorio hacia Estados Unidos, el tránsito por el territorio mexicano es el reto mayor. El informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México es para alarmar: más de 70,000 inmigrantes de diferentes nacionalidades fueron víctimas de secuestros o tráfico de personas a su paso por territorio mexicano en la última década.

El estudio de la CNDH realizó consultas a instituciones de seguridad y migración, y aplicó encuestas en 48 estaciones migratorias. Los escenarios con más casos de secuestros resultaron ser Chiapas, Nuevo León, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, con altos índices de afectación para cubanos en tránsito.

La situación es cada vez más riesgosa para los inmigrantes cubanos en medio de un ambiente de corrupción generalizada que no escapa a la policía y los agentes en puntos regionales de control, así como a los propios coyotes o traficantes humanos. Los testimonios recientes de personas en camino a la frontera coinciden en que los cubanos son presa favorita de bandas de narcotraficantes y grupos criminales, debido a que pueden extorsionar a sus familiares o amigos en Estados Unidos para el rescate.

En no pocos casos son los policías y traficantes humanos quienes alertan a los secuestradores, que actúan con violencia despiadada para exigir sumas de entre $8,000 y $10,000 dólares con escaso margen de tiempo. Como los inmigrantes viajan con celulares, los secuestradores se los ocupan y llaman de inmediato a sus contactos en Estados Unidos para pedir por su rescate, lo que incluye comunicaciones por videollamada para dar fe de la retención de la persona junto a otras víctimas. El desenlace para muchos secuestrados suele ser trágico.

No solo han sido bandas y grupos mexicanos los implicados en estos crímenes. La unidad de investigación del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (HSI/ICE) está aún tras la pista de una organización de narcotraficantes y crimen organizado, liderada por cubanos del sur de Florida, según confirmó una fuente de ICE a CiberCuba. Al menos 20 miembros de la banda del Jabao, como se identificaba la agrupación criminal, están ya bajo arresto en prisiones federales, pero continúa la investigación respecto a sus miembros no arrestados y posibles tentáculos. La banda operaba entre Estados Unidos y México, y acumuló una abultada historia de secuestros, torturas y truculentos asesinatos de inmigrantes cubanos.

3- Programa "Permanecer en México" a punto de reinstalarse

La noticia de la liberación de visados para Nicaragua coincide con la inminente reinstalación del Programa de Protección al Migrante (PPM), conocido como "Permanecer en México", lo que marcaría un giro radical a la política de relativa aceptación de los inmigrantes cubanos en puntos de la frontera sur.

La administración Biden podría anunciar en los próximos días la reactivación del PPM, que obliga a los solicitantes de asilo en Estados Unidos a esperar en México la cita para una audiencia judicial de su caso. La decisión se produce luego que un juez federal de Texas -con ratificación de la Corte Suprema de la nación- ordenara mantener el programa y dar marcha atrás a la determinación de Biden de eliminarlo. Unos 8,000 cubanos que permanecieron con PPM en ciudades fronterizas desde 2019, pudieron entrar legalmente a Estados Unidos desde el pasado 19 de febrero.

Por tanto, la implementación del PPM es un hecho y solo faltan ciertos protocolos por la parte mexicana. El tema fue abordado en la Cumbre de Presidentes de Norteamérica, celebrada en Washington, en la que Joe Biden y su homólogo mexicano Andrés Manuel López Obrador intercambiaron sobre múltiples temas bilaterales, incluyendo sus respectivas políticas hacia Cuba.

La desactivación del PPM y el cambio de política migratoria de la administración Biden había facilitado una mayor permisividad hacia los cubanos solicitantes de asilo en la frontera, pero a partir de ahora las reglas vuelven a recrudecerse.

Según información de un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se establecerían cuatro puntos de entrada por Texas y California, y los solicitantes de asilo tendrían la opción de vacunarse contra el COVID-19 al obtener el documento del PPM.

A la vez, no debe olvidarse que se mantiene vigente el llamado Título 42, que permite expulsar de inmediato a todo inmigrante en intento de entrada irregular, a modo de prevención sanitaria por la pandemia.

4- Entrar por la frontera mexicana no garantiza estatus legal en EE.UU.

Desde el 13 de enero de 2017, todos los inmigrantes cubanos que han logrado entrar a Estados Unidos por puntos fronterizos del norte o sur del país, lo han hecho solicitando asilo político.

La derogación de la política de pies secos/ pies mojados implicó que solo el otorgamiento de asilo político por un juez de inmigración le permite al solicitante obtener un estatus de residente legal.

Las opciones de asilo son además limitadas para los solicitantes, según las estadísticas. El gobierno de Estados Unidos rechazó el 60.5% de las solicitudes de asilo de inmigrantes cubanos en el año fiscal 2020, lo cual convirtió a Cuba en el quinto país con más peticiones denegadas. Un estudio del centro independiente Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, detalló que de las 3,741 solicitudes de asilo presentadas por los cubanos, 2,264 fueron denegadas y solo 1,477 resultaron aprobadas. 

Durante los últimos cuatro años, más de 86,000 cubanos han conseguido llegar a puntos fronterizos de Estados Unidos para solicitar refugio alegando "miedo creíble" a represalias en su país de origen. Pero un volumen considerable de ellos no ha logrado ajustar su estatus migratorio apelando incluso a la Ley de Ajuste Cubano (CAA), porque la manera en que ingresaron al territorio estadounidense no fue validada oficialmente con un documento de admisión, conocido como parole (I-94).

Las personas que se han presentado en puntos migratorios fueron retenidos, liberados con un grillete electrónico o recibieron un permiso de libertad bajo supervisión, identificado como I-220A.

La tenencia de un I-220A y un permiso de trabajo provisional no es garantía para poder regularizar la situación migratoria en Estados Unidos. Esta situación ha creado una especie de limbo legal temporal para miles de casos, a los que se suman otros cubanos que han entrado al país sin registrarse ante las autoridades, o no se presentaron a su cita de PPM desde México e ingresaron ilegalmente al país sin reportarse a las 48 horas siguientes a su entrada.

Se calcula que unos 10,000 cubanos viven actualmente en un limbo legal solo en el sur de la Florida, aunque la situación se extiende a otros estados de la nación americana.

Pero al menos los cubanos que tienen un I-220A en sus manos pudieran ver una luz al final del túnel, pues algunos jueces han comenzado a considerarlo, en casos individuales, un documento válido de entrada al país.

 5- Provisión adicional con Ley de Ajuste Cubano en manos de tribunal

El pasado enero, en una sorpresiva decisión, un juez de inmigración de Miami dictaminó que cualquier inmigrante liberado por el DHS sin una orden de deportación debe ser considerado con plenos derechos de admisión en el país, aunque no cuente con un parole.

El dictamen del juez Timothy M. Cole no es vinculante para todos los casos y está pendiente de una decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA), el máximo órgano administrativo para interpretar y aplicar las leyes de inmigración. Sin embargo, es una puerta de esperanza para miles de cubanos que buscan un estatus legal en Estados Unidos.

Hasta el momento, la sentencia de Cole ha sido asumida por otros jueces en tribunales de inmigración de Florida y Texas.

"La decisión [del juez Cole] ha permitido adjudicar residencia por Ajuste Cubano a algunos de mis clientes con I-220A y es una ventana legal que puede ampliarse en un futuro inmediato", dijo a CiberCuba el abogado de inmigración Willy Allen.

En esencia, la posibilidad de que miles de inmigrantes cubanos -registrados, pero no oficialmente admitidos- puedan obtener residencia legal en Estados Unidos bajo la CAA dependerá del curso de una demanda pendiente de decisión en un tribunal federal de Miami.

La demanda fue entablada el pasado septiembre por un grupo de abogados de Miami contra el Secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Alejandro Mayorkas, y reclama que el DHS y su Oficina de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) consideren que el permiso de libertad bajo supervisión I-220A sea aceptado oficialmente como un documento de admisión para procesar la residencia permanente.

El caso está en manos de la jueza federal Beth Bloom. Los argumentos finales ante el tribunal deben producirse el próximo enero y se espera que la jueza Bloom emita su dictamen para el verano de 2022, lo cual tendría un impacto de carácter nacional.

Pero mientras no haya una determinación sobre esta provisión adicional de la CAA, los inmigrantes cubanos siguen sujetos a la letra y el margen estricto de la ley, establecida desde noviembre de 1965 para quienes entren legalmente al país, demuestren su nacionalidad cubana y permanezcan ininterrumpidamente en el país por un año.

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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