Se suicida prisionero jamaiquino en cárcel para extranjeros La Condesa, en Mayabeque

“El testigo que presenció todo y dio la voz de alarma fue excluido, nadie le preguntó nada, no fue entrevistado, no fue interrogado", dijo el reo.

Captura de video de Canal Caribe
Establecimiento penitenciario en Cuba (imagen de referencia) Foto © Captura de video de Canal Caribe

Un prisionero jamaiquino de la cárcel para extranjeros La Condesa, en Mayabeque, se suicidó este 8 de febrero en su celda, aseguraron reclusos del penal que alertan del comportamiento extraño de oficiales tras la tragedia.

Se trata de Christopher O’Brien Bernard, de 43 años y con una condena de 15 años de privación de libertad por tráfico de drogas, de la cual había cumplido poco más de cuatro años en la prisión para extranjeros. Murió entre las 11 y 11:30 de la noche bajo la custodia del primer teniente Luis Manuel Madera Miranda, el mismo que golpeó salvajemente al ciudadano búlgaro Andrian Georgiev, aseguran prisioneros.

“Una persona que fue a orinar por la noche, lo encontró colgado, lo halló muerto y dio la voz de alarma. Después algunos oficiales llegaron, entraban y salían. El problema es que antes de que el equipo de investigadores (peritos) llegaran, ellos limpiaron la escena”, dijo Ruel Campbell, reo canadiense-jamaiquino en La Condesa, en referencia a los oficiales del Ministerio del Interior a cargo del penal.

Vimalanathan Nadesu, otro recluso canadiense, aseguró que el jamaiquino se había auxiliado de lo que quedaba de un ventilador roto, del cual colgó un pedazo de tela para quitarse la vida.

“El medio que usó para ahorcarse fue cortado por una herramienta de soldadura -precisó Campbell-; en otras palabras, nunca existió. Entonces cuando lo peritos llegaron no pudieron ver nada de eso”.

De acuerdo con Campbell, quien halló el cadáver fue su primo, Maurice Campbell, jamaiquino como el difunto, que no fue tenido en cuenta en las investigaciones sobre el suicidio.

“El testigo que presenció todo y dio la voz de alarma fue excluido, nadie le preguntó nada, no fue entrevistado, no fue interrogado, pero después que el equipo [de peritos] se fue, él fue llamado para que firmara un documento en español”, detalló Campbell, quien se brindó como traductor porque Maurice no habla español -aunque los guardias no se lo permitieron- “y no va a firmar un documento que no entiende”.

A Campbell le resulta sospechoso que los oficiales prefieran como traductor a un reo de otro destacamento que ni siquiera estaba cerca como él cuando sucedieron los hechos.

Además de la conmoción por la tragedia, otra cuestión que causa alarma en la población penal es que los oficiales “están yendo de destacamento en destacamento diciendo mentira, que el hombre no murió en la prisión, sino camino al hospital”.

Los prisioneros insisten en que “nosotros observamos colectivamente cómo retiraban el cadáver y el jamaiquino Maurice Campbell Junior presenció el cadáver dentro de la celda antes de que los oficiales llegaran y lo retiraran. Nadie lo ha cuestionado, ellos solo quieren que firme un documento en contra de su voluntad y él no lo va a firmar”.

Inquilinos actuales y pasados de La Condesa aseguran a CiberCuba que el difunto estaba bajo mucho estrés y atravesaba problemas psicológicos y mentales por las condiciones de vida en el penal y la falta de esperanzas. A Christopher O’Brien Bernard lo sobreviven sus tres hijos. CiberCuba intentó comunicarse con uno de ellos, pero no fue posible.

“El no tuvo ninguna ayuda psiquiátrica, nada. Esto es una negligencia médica y esto es lo que pasó, por favor, necesitamos ayuda”, reclaman los prisioneros.

Félix Arroyave, ingeniero español y exprisionero en La Condesa, aseguró en su blog La Gran Prisión que “Christopher sufría varias enfermedades y continuamente solicitaba la asistencia médica en la prisión”, que le era denegada con frecuencia por los guardias.

Arroyave agregó que Christopher “había sido enviado a la prisión de máxima seguridad denominada Combinado del Este por sus quejas relativas al servicio médico y como castigo por ellas. Después fue devuelto a la prisión La Condesa sin ninguna mejoría ni un tratamiento adecuado a su dolencia que llevaba años afectándole”.

La denegación de atención médica en el sistema penitenciario en Cuba ha sido una denuncia constante de reos y organizaciones internacionales de derechos humanos desde hace décadas. El más reciente caso documentado por este medio fue el del abogado canadiense Benjamin Tomlin, quien padece de una hernia inguinal que, de no ser tratada, puede poner en riesgo su vida.

En un informe de 2020 la organización Archivo Cuba logró documentar 1,111 suicidios en cárceles cubanas durante los últimos 60 años. La directora ejecutiva de la ONG, María Werlau, dijo entonces a CiberCuba que “siempre hemos sospechado que ocurren muchas muertes no reportadas de prisioneros en Cuba y lo lamentable es que son personas en las sombras y olvidadas, porque no están clasificadas como prisioneros políticos o de conciencia”.

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Annarella Grimal

Annarella O'Mahony (o Grimal). Aprendiz de ciudadana, con un título de Máster otorgado por la Universidad de Limerick (Irlanda). Ya tuvo hijos, adoptó una mascota, plantó un árbol, y publicó un libro.

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