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El "velorio de Pachencho", una de las tradiciones más peculiares de Cuba, volvió a llenar de música las calles de Santiago de las Vegas, en Boyeros, La Habana.
Este 5 de febrero, los cubanos se reunieron para celebrar con congas y risas el entierro simbólico de Pachencho, "un muerto" que está muy vivo. La singular fiesta regresa cada año al pueblo y cada vez se suman más personas.
El velorio de Pachencho ya tiene más de tres décadas de historia. Se trata de una procesión que simula un funeral. El ataúd de Pachencho parte desde el Liceo de Santiago de las Vegas, convertido en una funeraria improvisada, y llega hasta el cementerio local.
Lejos de ser un evento solemne, el recorrido se transforma en una fiesta callejera, con cornetas, tumbadoras y mucha rumba.
En esta edición, el papel de Pachencho lo interpretó Ricardo Herrera, quien antes de iniciar la procesión bromeó: "Muchos van a pensar que estoy muerto, pero cuando salgamos del cementerio, va a bailar todo el mundo".
Su comentario refleja el espíritu festivo de esta tradición funeraria, que mezcla humor, música y un fuerte sentido de comunidad.
El entierro estuvo animado por un ambiente de júbilo y desenfado. Amigos, "viudas" y otros personajes pintorescos acompañaron el ataúd con dramatizaciones cómicas, danzas y expresiones de duelo exageradas que provocaron risas entre los presentes.
El velorio de Pachencho es una fiesta popular, una manifestación del folclore habanero que destaca por su capacidad de transformar la solemnidad de la muerte en una celebración de la vida.
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