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El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, ha ejecutado un recorte de 900 millones de dólares en el Instituto de Ciencias de la Educación (IES), el principal organismo de investigación del Departamento de Educación de Estados Unidos.
De acuerdo con la agencia AP, la decisión, basada en una auditoría que calificó gran parte del gasto como "innecesario", ha generado una ola de críticas entre expertos y legisladores, quienes advierten que podría debilitar el monitoreo y la mejora del sistema educativo nacional.
El DOGE, entidad creada para reducir drásticamente la burocracia y el gasto gubernamental, eliminó 169 contratos, incluyendo estudios clave sobre el desarrollo académico de los estudiantes desde la infancia hasta la secundaria, la efectividad de métodos de enseñanza en lectura y programas de apoyo a alumnos con discapacidades.
No obstante, el recorte no afectará la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP) ni el College Scorecard, bases de datos fundamentales para medir el desempeño educativo en el país.
Las repercusiones han sido inmediatas: varias empresas contratistas han comenzado despidos masivos, y se teme que la falta de datos actualizados sobre educación afecte la toma de decisiones a nivel federal y estatal.
Organizaciones de investigación han condenado el recorte, calificándolo de “destructivo y contraproducente”, mientras que la senadora demócrata Patty Murray advirtió que Musk está "tomando un machete" contra la educación pública en EE.UU.
Este ajuste presupuestario se enmarca en la agenda del presidente Donald Trump, quien ha prometido desmantelar el Departamento de Educación y delegar su poder en los gobiernos estatales. La Casa Blanca estudia medidas para acelerar esta transformación, lo que podría derivar en nuevos recortes en el futuro cercano.
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