Televisión Cubana presenta a Lis Cuesta como "experta" en Economía de la Cultura



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Lis Cuesta Foto © Televición Cubana, programa "Cuadrando la caja"

Este artículo es de hace 1 año

Lis Cuesta, esposa del gobernante Miguel Díaz-Canel, participó recientemente en el programa televisivo "Cuadrando la Caja", donde fue presentada como Doctora en Ciencias y experta en temas de Economía de la Cultura.

A pesar de que su desempeño profesional ha sido como coordinadora de eventos dirigidos al turismo en Cuba, la esposa del mandatario se aventuró a explicar cómo estas acciones culturales inciden en la economía cubana.

En el panel, compartió espacio con Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura, y Michel Torres Corona, presentador del programa oficialista "Con Filo". Ninguno de los tres invitados es economista, ni empresario en el sector de la cultura cubana.

No tenían datos de las empresas con servicios culturales que más aportan a la economía del país, no pudieron ejemplificar las ganancias o pérdidas en las distintas áreas o manifestaciones de la cultura, tampoco pudieron detallar cuánto dinero dedica el Estado a subvencionar programas de desarrollo. 

La presentadora del programa, Marxlenin Pérez Valdés, eligió para el panel de expertos a tres funcionarios socialistas, sin experiencia suficiente para adentrarse en un terreno tan complejo como el de la economía de la cultura.

El debate giró en torno a cómo el régimen subvenciona la mayor parte de esta actividad, sin pruebas, sin números, sin gráficos. El televidente estaría obligado a confiar en las palabras de los funcionarios comunistas.

Facebook Boris González Arenas

El aporte de los eventos culturales a la economía

Lis Cuesta aseguró que la cultura es un pilar esencial para la economía del país y que los eventos culturales son una fuente importante de ingresos. Insistió en que "sí dejan ganancias", pero sigue siendo un secreto cuánto recaudan y a qué dedica el Estado ese dinero que inyectan los turistas de motivación cultural al país.

Sostuvo que el sector de la cultura ha tenido un papel clave como atractivo para el turismo, a pesar de que durante décadas Cuba fue vista como un destino exclusivamente de sol y playa. 

En su criterio, en la actualidad la dirección del país tiene un interés renovado en el vínculo entre Cultura y Turismo. Sin embargo, evitó referirse a los incumplimientos en los pagos a artistas y entidades culturales por parte del sector turístico, un problema recurrente en la economía de la cultura en Cuba.

El factor humano en el discurso y la realidad

Uno de los puntos de su intervención fue el "factor humano" pues afirmó que está en el centro del desarrollo cultural y económico. Insistió en que los creadores son protagonistas en el modelo económico que el gobierno impulsa, pero esta afirmación contrasta con la realidad que enfrentan los artistas y trabajadores del sector.

En la práctica, las dificultades de financiamiento, la irregularidad en los pagos y la censura, han alejado al verdadero factor humano de la toma de decisiones en el desarrollo cultural. La institución manda y los proyectos que no encajan en el discurso oficial, no reciben apoyo y son perseguidos.

Eventos de lujo y acceso ciudadano

Cuesta también defendió la realización de eventos de lujo organizados por el gobierno, afirmando que "forman parte de la identidad nacional y no pueden ser suspendidos".

Aseguró que hay una matriz de opinión que ataca esos eventos en las redes sociales y asoció el tema con festividades como las Parrandas de Remedio, la Jornada Cucalambeana, o el Festival del Caribe, pero ninguno de esos ejemplos han causado polémica en las redes sociales.

Lis Cuesta evitó mencionar los eventos que sí han sido criticados por los cubanos. Se caracterizan por su exclusividad, ya que están dirigidos a un público selecto y no incluyen participación popular, ni comunitaria.

Entre ellos se destacan "Le Diner en Blanc" y los festivales de música en los Cayos o los gastronómicos en La Habana. Su público meta es un segmento privilegiado, mientras que la mayoría de la población enfrenta escasez de alimentos y difícil acceso a los servicios básicos.

Una economía cultural en crisis

Mientras Cuesta aboga por el fortalecimiento del sector cultural como motor económico, el día a día de los artistas y trabajadores del sector muestra un panorama de precariedad y falta de apoyo estatal.

La economía de la cultura en Cuba se encuentra atrapada entre la falta de financiamiento, la burocracia, la poca visión empresarial y el control gubernamental, lo que dificulta su desarrollo real y sostenible.

El discurso de Lis Cuesta "Cuadrando la Caja" no abordó estos problemas estructurales, dejando sin respuestas a quienes viven la crisis cultural en la isla, donde a pesar de lo que dicen los "expertos", ya mucha gente no puede ni pagarse una entrada al teatro, porque el salario no le alcanza para vivir.

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