El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, elogió a los médicos y trabajadores del sector de la salud, asegurando que “nuestro sistema de salud seguirá creciendo”, en un discurso cargado de simbolismo político, que ocurre justo cuando el país se conmueve por la muerte del niño Damir Ortiz en Miami.
Durante su intervención en una reunión de análisis de los resultados del año 2024 del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), y en palabras transmitidas por el Noticiero de la Televisión Cubana, Marrero expresó su "reconocimiento”.
Además, el dirigente cubano señaló que “a pesar de lo que dicen los enemigos, nuestro sistema de salud, obra del Comandante en Jefe, seguirá creciendo y se seguirá enfrentando a estas adversidades porque tenemos lo más importante, que es lo profesional y la calidad humana de todos los cuadros y trabajadores de este sector. Así que nuestro reconocimiento ante las campañas de odio contra los de batas blancas".
Marrero también aseguró que “la máxima dirección del país” felicitó al gremio por su defensa de la ética médica y los valores del sistema socialista, resaltando su compromiso “humanista y social”.
Las declaraciones del primer ministro llegan pocos días después del fallecimiento del pequeño Damir Ortiz, un niño cubano que fue trasladado a Miami para recibir atención médica urgente, luego de denuncias públicas sobre la falta de diagnóstico adecuado y negligencia en hospitales de la isla.
Damir murió el 5 de abril en el Nicklaus Children's Hospital. Su caso movilizó a miles de cubanos que compartieron su historia en redes sociales y exigieron un sistema de salud más eficaz, transparente y humano.
A nivel internacional, las palabras de Marrero también pueden leerse como una respuesta indirecta al secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio, quien ha renovado sus esfuerzos por presionar a los gobiernos de América Latina para que no contraten las brigadas médicas cubanas, calificadas como “formas modernas de esclavitud médica” y de "práctica atroz".
Incluso, el Departamento que dirige ha instado a los gobiernos que mantienen acuerdos con el régimen cubano para recibir personal sanitario que busquen alternativas justas que no vulneren los derechos de los profesionales.
De hecho, a través de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Washington denunció que el régimen cubano obtiene más de 4,900 millones de dólares al año por misiones médicas.
El respaldo actual de Marrero contrasta con sus declaraciones de agosto de 2021, cuando responsabilizó al personal de salud por el maltrato a pacientes en medio del colapso hospitalario por la COVID-19.
En una reunión en Cienfuegos, el primer ministro señaló que “las principales insatisfacciones de la población están en el maltrato” y criticó la ausencia de médicos para atender adecuadamente.
Estas palabras desataron una ola de indignación en redes sociales. Varios médicos respondieron públicamente, acusando al gobierno de culpabilizarlos por un sistema en crisis.
Denunciaron que trabajaban en condiciones extremas, sin materiales básicos y enfrentando una sobrecarga emocional y física. Aquellos reclamos todavía resuenan hoy, especialmente tras el caso Damir Ortiz.
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