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Una serie de robos que tenían en vilo a varias comunidades rurales en el municipio de Mayarí llegó a su fin el jueves tras un operativo policial que sorprendió a los responsables con más de 400 libras de carne robada, varias vacas vivas, caballos y herramientas utilizadas para el contrabando de ganado.
El hecho involucró a siete individuos, varios de ellos integrantes de una misma familia.
La banda, formada por Yunior Grau Estipiñán, Elidoy Peláez, Alexander Díaz Batista, Osmany Grau Estipiñán, Wilder Estipiñán, Wilmer Estipiñán Paredes y Felipe Estipiñán, había estado operando durante meses en localidades como Cosme Batey, Herrera, Caridad, Juan Vicente y Calabazas 6.
Según denuncias recogidas en el perfil de Facebook Cazador-Cazado, las reuniones entre los miembros de la red delictiva no eran simples encuentros familiares, como inicialmente parecía, sino que formaban parte de una operación organizada de robo y contrabando.
Desde su base en La Pedrona, Mayarí, se dedicaban a despojar a los campesinos de su bien más preciado: el ganado. De acuerdo con testimonios de los residentes, los delincuentes se desplazaban con gran facilidad por la región, aprovechando la falta de vigilancia, y se llevaban vacas y caballos.
Durante el operativo policial, se incautaron más de 400 libras de carne así como vísceras, además de cuchillos, mochas y pesas, herramientas comúnmente utilizadas para sacrificar y despachar ganado.
También se recuperaron cuatro vacas vivas y cinco caballos, los cuales fueron devueltos a sus dueños legítimos.
El robo de ganado en la región afecta gravemente a los productores y gran parte de los casos permanecen impunes.
Las autoridades señalaron que los responsables serán procesados judicialmente por sus delitos. A pesar de ello, la comunidad sigue mostrando su preocupación por la seguridad en áreas rurales, ya que la ganadería sigue siendo blanco constante de la delincuencia en la región.
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