Reflexión de una cubana tras el tarifazo de ETECSA: "Aprietan al de adentro para que pague el de afuera"

"¡La mejor ayuda que le podemos dar a nuestras familias es un parón completo y absoluto hasta debilitar la dictadura!", dijo la joven.



Esencia Dramática Foto © Captura de video de TikTok de Esencia Dramática

Este artículo es de hace 1 año

Una joven cubana que reside en Estados Unidos se pronunció indignada contra el llamado "tarifazo" de ETECSA, acusando a la empresa de apretar a los cubanos que están en la Isla para chantajear a los que están el extranjero y apoderarse de su dinero.

Identificada en TikTok como Esencia Dramática, la chica expresó el sentir de muchos de sus compatriotas, un grito de denuncia que va más allá de la tarifa y toca el núcleo de la injusticia económica del sistema.

"Tus familiares necesitan más datos, pues ya sabes, paga desde el exterior", comenzó su reflexión en tono sarcástico, antes de desmontar el discurso oficial con precisión: "Esto no es estrategia comercial, es una trampa bien pensada, es represión económica, es dependencia planificada, es otra jugada sucia para seguir exprimiendo al que ya se fue".

La joven apunta al verdadero blanco del tarifazo: no solo el cubano en la Isla, que queda prácticamente sin conexión, sino también el del exilio, que se ve "chantajeado emocionalmente para poner dólares en el bolsillo de la dictadura".

Y remata con una frase que ya circula como consigna en redes: "Una vez más aprieta al de adentro para que pague el de afuera".

Según la nueva política, mientras los residentes en Cuba tienen un tope mensual ridículo en moneda nacional, ETECSA ofrece planes de datos móviles solo en dólares estadounidenses.

Esta disparidad es vista por la mayoría como una forma de control social y represión económica disfrazada de modernización.

"Esto es necesidad de dólares. Es una dictadura rota, desesperada, usando la necesidad del pueblo como gancho", denuncia Esencia Dramática.

Por último, la joven propone que los cubanos que están en el exterior suspendan las recargas a sus familiares. "La misma dictadura te está dando las armas para que utilices contra ella".

Desde el exilio, voces como la de la activista Saily González Velázquez respaldan ese mismo enfoque, promoviendo un "parón total" de recargas como acto de protesta cívica.

"Nos extorsionan con combos para comer, hoteles para pasear y ahora datos móviles para comunicarse. Ya basta", escribió en redes.

"Hoy son las recargas, pero mañana van a cobrar hasta el agua en dólares. (...) Y si no hacemos algo ahora, nosotros también seremos cómplices del apartheid digital, de la mordaza que esta medida es y de la desigualdad extrema en Cuba", recalcó.

También en Cuba, algunos ciudadanos dignos han decidido rechazar cualquier recarga desde el exterior.

"No aceptaré que le pongan un puto peso en mi nombre a ETECSA. No quiero recargas. Quiero que ETECSA se muera de hambre aunque yo más nunca use un celular", afirmó el abogado Manuel Viera.

Por su parte, el crítico de arte Jorge de Mello anunció su retiro forzoso de las redes sociales, al no poder costear el nuevo precio impuesto por el monopolio de telecomunicaciones cubano.

"Me niego a pedirles a mis amigos emigrados que le paguen un solo dólar a una ineficiente empresa estatal que practica el jineterismo digital amparada por la falta de libertades", escribió.

Una medida que profundiza la desigualdad

La reciente decisión de la empresa ETECSA de dolarizar sus principales servicios de Internet móvil y limitar drásticamente el acceso en moneda nacional, convierte el acceso a Internet en Cuba en un privilegio de clase.

Con precios en CUP que equivalen a entre dos y cuatro veces el salario mensual promedio, la conexión a la red queda reservada para quienes reciben remesas o tienen acceso a dólares.

"Lo único que están haciendo es marcando más diferencia entre la sociedad cubana. Los nuevos ricos son los que tienen familia en el exterior o los pocos que tienen acceso a USD", denunció una habanera en redes sociales.

Además del golpe al bolsillo, la medida tiene un claro componente represivo: al limitar la conectividad, se limita también el acceso a la información, el trabajo digital, la educación, y -sobre todo- la capacidad de denuncia.

"¿Quién acaba de limitar la comunicación a los secuestrados de la Isla, y extorsionar al familiar mientras le ponen un gun en la cabeza a tu familia?", se pregunta Esencia Dramática, con una crudeza que refleja el sentimiento de asfixia de los cubanos.

El silencio oficial y el ruido del descontento

Mientras ETECSA justifica las medidas como necesarias para "sostener la red", muchos cubanos recuerdan que durante años la empresa recaudó millones en recargas desde el exterior sin invertir un centavo en mejoras reales. "Recogían millones de dólares y no invirtieron en nada", comentó un pinareño.

La sensación general es que el gobierno cubano ha cruzado una nueva línea al convertir la conectividad -un derecho básico en pleno siglo XXI- en un instrumento de chantaje. Y aunque el régimen pretende aislar al cubano que protesta, parece estar consiguiendo el efecto contrario: el malestar crece, dentro y fuera del país.

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