El testimonio de una joven madre cubana residente en Matanzas se ha hecho viral en TikTok tras compartir, con una mezcla de alivio y orgullo, que pudo comprar gas licuado por primera vez en tres meses. “Después de 3 meses al fin pude comprar el gas”, escribió en el video publicado por la usuaria @briana_matancera, que ha acumulado miles de reproducciones y reacciones.
En el video, la mujer muestra cómo tuvo que cargar sola su balita de gas hasta el punto de venta, hacer una extensa cola con turno número 1046 y, finalmente, regresar a casa para desempolvar su viejo fogón y estrenar el gas con una colada de café. También aprovechó para visitar a sus abuelos, quienes estaban deseosos de ver a su hijo. "Las mujeres somos unas guerreras y podemos con todo", afirmó.
El relato ha generado una oleada de comentarios de apoyo y admiración. “Dios escogió a sus mejores guerreras para que fueran cubanas”, escribió una usuaria. Otros, desde países como México, Chile o Venezuela, expresaron su asombro por la situación y compartieron comparaciones sobre la facilidad del acceso al gas en sus territorios. “Aquí solo llamamos y nos lo traen a la puerta de la casa”, dijo una seguidora desde Guatemala.
Este caso no es aislado. En semanas recientes, Santiago de Cuba suspendió la distribución de gas licuado, contradiciendo promesas oficiales de cobertura garantizada. La medida dejó a miles de personas sin opciones para cocinar, en medio de apagones, escasez de alimentos y precariedad estructural.
Asimismo, el uso de aplicaciones digitales como Transfermóvil ha sido presentado como una solución, aunque excluye a quienes no pueden acceder a internet o no tienen dispositivos compatibles. La dolarización del acceso digital agrava aún más la brecha social.
Por otra parte, la Fiscalía General investiga redes de robo y reventa ilegal de balitas de gas en varias provincias, donde los precios en el mercado negro alcanzan hasta 30,000 pesos cubanos por cilindro lleno, reflejando la gravedad de la crisis.
Testimonios como el de Briana Matancera se han convertido en un canal espontáneo para visibilizar la precariedad en que viven millones de cubanos. Como ella misma dijo en otro video anterior: “Por eso vas a ver muchos cubanos cocinando con carbón, porque nunca hay corriente y el gas es una odisea”.
En lugares como la Isla de la Juventud, el gas ha sido racionado solo para personas encamadas o en hemodiálisis, mientras que en Villa Clara la distribución fue detenida por una parada técnica de la planta procesadora.
La crisis del gas licuado en Cuba, que persiste desde finales de 2024, sigue sin una solución estructural. En medio de apagones, inflación y carencias, la población se ve forzada a normalizar lo que debería ser excepcional: sobrevivir sin lo más básico.
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