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La crisis energética que atraviesa Cuba no dio tregua ni siquiera en el último domingo de junio y penúltimo día del mes.
En su nota informativa de este lunes, La Unión Eléctrica (UNE) comunicó que la víspera el déficit de generación eléctrica alcanzó los 1,829 megavatios (MW) a las 9:00 de la noche, coincidiendo con el horario de mayor demanda nacional y superando las previsiones de la empresa estatal.
Este nuevo pico de afectación —aunque ligeramente inferior al récord histórico de 1,936 MW registrado el sábado— confirma la tendencia al colapso sostenido del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que se mantiene sumido en interrupciones continuas durante las 24 horas del día, extendiéndose de manera crónica a la madrugada siguiente.
Según el parte oficial de la UNE, la disponibilidad del SEN a las siete de la mañana de este lunes fue de solo 1,800 MW, mientras que la demanda alcanzó los 3,100 MW, provocando un déficit matutino de 1,378 MW.
Para el horario de la media, se estimó una afectación de 1,450 MW, cifras que reflejan la magnitud de la incapacidad operativa del sistema.
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Pese a la incorporación de 18 nuevos parques solares fotovoltaicos, su impacto sigue siendo limitado. El domingo generaron 1,720 megavatios hora, con una potencia máxima de 378 MW al mediodía, una cifra insuficiente para paliar las enormes brechas de generación térmica y distribuida.
Mientras tanto, las principales plantas del país continúan fuera de servicio por averías o mantenimientos prolongados. Las unidades 5 del Mariel y de Nuevitas, junto a la unidad 2 de la Felton, no están generando por roturas, al tiempo que otras tres unidades —la 2 de Santa Cruz, la 4 de Cienfuegos y la 5 de Renté— se encuentran detenidas por trabajos de mantenimiento.
A estas incidencias se suman limitaciones térmicas que mantienen fuera de servicio 351 MW adicionales, agravando el panorama técnico.
La generación distribuida sigue también muy afectada por la escasez de combustible y lubricantes. Actualmente, 98 centrales están fuera de servicio por falta de combustible, lo que representa una pérdida de 796 MW, a los que se suman otros 31 MW afectados por la falta de aceite en motores. En total, 827 MW permanecen inactivos por esta causa.
En el horario pico nocturno se prevé la entrada parcial de algunas unidades térmicas —entre ellas la unidad 5 del Mariel, la 5 de Nuevitas y la unidad 6 de Boca de Jaruco— así como la recuperación de unos 80 MW en generación distribuida.
En caso de cumplirse la previsión, se elevaría la disponibilidad a 2,055 MW. Sin embargo, con una demanda esperada de 3,580 MW, el déficit se mantendrá en 1,525 MW, con una afectación pronosticada de 1,595 MW, ligeramente inferior a la de días precedentes.
Junio termina así como uno de los meses más críticos del año para el sistema eléctrico cubano. Durante varias jornadas consecutivas, los déficits superaron los 1,800 MW, consolidando una crisis sin parangón.
Las familias cubanas enfrentan apagones de hasta 24 horas continuas, sin refrigeración de alimentos, sin posibilidad de cocinar, descansar o trabajar, y sin una respuesta clara del régimen, que sigue emitiendo partes técnicos repetitivos mientras el país se sumerge en la oscuridad.
La esperanza de una mejoría en verano ha quedado reducida a un eslogan vacío, y el pueblo continúa pagando las consecuencias de un sistema colapsado, cada vez más descreído de los partes de la empresa estatal e indignado con la ineptitud del gobierno de Miguel Díaz-Canel para solucionar la crisis energética.
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