Un robo con fuerza en un punto de venta de gas licuado en el Consejo Popular Silvio Caro, en Bahía Honda, Artemisa, resultó ser una simulación organizada por el propio jefe del establecimiento.
El perfil oficialista “Artemisa No Se Calla” informó este lunes en Facebook que el caso involucró la desaparición de 40 cilindros de gas que, en realidad, no fueron sustraídos por ladrones, sino desviados por el encargado del punto, en complicidad con otras personas.

La investigación derivó en la detención de tres implicados —entre ellos el jefe del punto de gas— quienes confesaron haber montado el falso robo para encubrir el desvío del combustible.
Hasta el momento, las autoridades lograron recuperar 20 de los balones, subrayó el perfil vocero del régimen.
El modus operandi consistió en simular un robo con fuerza para justificar la falta del producto y facilitar su desvío hacia fines ilícitos, según los detalles compartidos por la fuente.
Los implicados enfrentarán cargos por fraude y malversación de recursos. Además, continúa la búsqueda de los 20 cilindros restantes, al tiempo que las autoridades investigan la posible existencia de otros cómplices.
El perfil denunciante calificó el hecho como una muestra del lucrativo mercado negro que opera alrededor de recursos esenciales para la población, e instó a la ciudadanía a colaborar con las autoridades a través de denuncias anónimas.
La escasez en Cuba del gas licuado para cocinar ha generado un inmenso mercado que propicia las conductas ilegales.
En junio, una red que se dedicaba al robo y reventa ilegal de balitas de gas licuado en la provincia de Sancti Spíritus, entre enero y mayo de este año, fue desarticulada por fuerzas del Ministerio del Interior (MININT), según fuentes oficiales.
El teniente coronel Rolando Rodríguez Carmenate, jefe del Órgano de Investigación Criminal del MININT, dijo a Radio Sancti Spíritus que la banda estaba integrada por cuatro individuos: dos de ellos cometían los robos en el municipio cabecera y otros dos receptaban y revendían los cilindros en esa ciudad y en la comunidad de Meneses, en el municipio de Yaguajay.
El modus operandi de la red era aprovechar el horario nocturno para irrumpir en viviendas vulnerables, de donde sustraían balitas para comercializarlas en el mercado negro a precios muy por encima del valor oficial.
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