"Cuba es un país estable": Régimen responde a nuevas medidas de Trump

El gobierno cubano acusa a Washington de promover un "cerco económico" cuyo objetivo sería "apoderarse del país y regir su destino".



Miguel Díaz-Canel y Bruno Rodríguez © X / Bruno Rodríguez P
Miguel Díaz-Canel y Bruno Rodríguez Foto © X / Bruno Rodríguez P

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Este artículo es de hace 1 año

El gobierno cubano volvió a activar su retórica antiestadounidense tras la publicación de un nuevo Memorando Presidencial de Seguridad Nacional por parte del presidente Donald Trump, que refuerza la política de embargo y limita aún más las relaciones económicas y de viaje con la Isla.

En una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), el régimen castrista respondió con un discurso que pretende reafirmar la idea de que "Cuba es un país pacífico, estable y solidario", mientras se sumerge en una de las peores crisis de su historia.

Pero la afirmación de estabilidad que lanza La Habana en su comunicado oficial contrasta con la cruda realidad que enfrentan millones de cubanos a diario: apagones de más de 24 horas, desabastecimiento crónico de alimentos y medicamentos, colapso del sistema hidráulico, deterioro del transporte público, inflación galopante y una emigración masiva sin precedentes.

El comunicado del MINREX: victimismo y propaganda

En el texto, el MINREX rechaza "categóricamente" el nuevo memorando presidencial firmado por Trump el 30 de junio, al que califica como una "reedición" del documento emitido en 2017 durante su primer mandato.

El gobierno cubano acusa a Washington de pretender "quebrantar la voluntad política de toda la nación" y de promover un cerco económico con el objetivo de "apoderarse del país y regir su destino".

El régimen denuncia que estas medidas se basan en pretextos como los derechos humanos, la democracia o la libertad religiosa, y las tacha de hipócritas.

"Es una conducta abusiva, transgresora e ilegal", dice el comunicado. Más aún, afirma que las sanciones buscan destruir el socialismo cubano y reconvertir la economía al capitalismo.

Pero mientras La Habana se presenta ante el mundo como víctima de una "agresión imperialista", la verdad es que el colapso económico y social de Cuba responde sobre todo a la ineptitud y el inmovilismo el gobierno, no al embargo.

Las empresas privadas apenas pueden operar por la asfixia burocrática, las remesas llegadas desde el exterior deben pasar por canales estatales que se quedan con parte del dinero, y los sectores productivos los controlan conglomerados militares como GAESA, que maneja desde el turismo hasta las importaciones.

No obstante, el texto insiste en mostrar a Cuba como una "nación soberana" que construyó su proyecto "en pleno ejercicio de sus derechos", mientras ignora las protestas reprimidas, los centenares de presos políticos y el descontento popular, que se expresa cada vez más en Internet y en el éxodo constante de jóvenes.

El memorando de Trump: asfixia al aparato represivo

El nuevo Memorando Presidencial de Seguridad Nacional (NSPM-5) emitido por Trump restaura y refuerza las medidas más duras adoptadas durante su primer mandato.

En concreto, el documento:

Prohíbe todas las transacciones financieras con empresas controladas por las Fuerzas Armadas cubanas, especialmente GAESA, el brazo económico del régimen.

Prohíbe el turismo estadounidense a la Isla e impone auditorías y registros detallados para garantizar el cumplimiento.

Reafirma el embargo económico vigente y se compromete a oponerse a cualquier intento de derogación en foros internacionales.

Elimina incentivos a la migración ilegal, manteniendo la eliminación de la política de "Pies secos, pies mojados".

Ordena la elaboración de informes sobre derechos humanos, detenciones arbitrarias y represión a la sociedad civil.

Promueve el acceso libre a Internet, la libertad de prensa y el apoyo a la empresa privada no estatal.

La narrativa del gobierno cubano intenta presentar este memorando como una agresión contra todo el pueblo, pero el enfoque del documento apunta claramente a desmantelar el aparato represivo y la élite económico-militar que lo sostiene.

La estrategia de Trump se basa en un principio básico: cualquier alivio económico que fortalezca a los militares o a los servicios de inteligencia del régimen -y no a la sociedad civil- refuerza la dictadura, no ayuda al pueblo.

Las reacciones oficiales: victimismo sin autocrítica

Antes de publicar la declaración oficial del MINREX, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla había calificado el memorando como una "conducta criminal" y una "violación de los derechos humanos" que obstaculiza el desarrollo del país.

En su cuenta de X, culpó al embargo de "castigar a todo el pueblo cubano".

Por su parte, Miguel Díaz-Canel declaró que "se sentirá el impacto, pero no nos doblegarán", en un tono que pretendía firmeza pero que reflejaba claramente la preocupación por lo que representa esta nueva presión externa.

Díaz-Canel no mencionó que mientras habla de "resistencia", el pueblo no resiste más: los hospitales están sin medicamentos básicos, los apagones dejan ciudades enteras sin electricidad y el salario promedio no alcanza para comprar un litro de aceite.

Tampoco admite que el verdadero "bloqueo" que asfixia a la Isla es el interno: el de un sistema que prohíbe la libertad de asociación, la prensa independiente, los partidos políticos, la propiedad privada plena y la alternancia en el poder.

El mensaje del MINREX intenta proyectar una imagen de cohesión y fortaleza, pero en realidad es una cortina de humo para encubrir el profundo proceso de descomposición interna del régimen.

Los únicos negocios que siguen apostando por Cuba son aquellos dispuestos a navegar un entorno dominado por corrupción, riesgo legal e incertidumbre, lo que limita seriamente cualquier posibilidad de desarrollo sostenible.

Mientras tanto, el régimen responde a las sanciones con el mismo libreto de hace décadas, sin ofrecer una sola solución concreta para mejorar la vida de los cubanos. En nombre de la "soberanía", mantienen al país en la ruina.

Y así, entre apagones, represión y discursos vacíos, el gobierno insiste en que "Cuba es un país estable".

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