Díaz-Canel responde a las nuevas sanciones de Trump contra el régimen cubano: “No nos doblegarán”

El temor del régimen no radica en las sanciones per se, sino en lo que podrían desencadenar: una aceleración de la descomposición interna del sistema. Es el miedo al pueblo cubano cuando decida dejar de tener miedo, a la posibilidad de elecciones libres y a la justicia transicional.

Donald Trump y Díaz-Canel © X / Casa Blanca y Presidencia Cuba
Donald Trump y Díaz-Canel Foto © X / Casa Blanca y Presidencia Cuba

Vídeos relacionados:

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó en redes sociales al nuevo memorando firmado este lunes por el presidente estadounidense Donald Trump, que refuerza el embargo y prohíbe el turismo de Estados Unidos a la isla.

Más que firmeza, la reacción del gobernante designado por Raúl Castro dejó en evidencia un profundo temor a lo que representa el cambio de política: una redoblada presión externa que apunta directamente al corazón de la estructura represiva del régimen cubano.

"Se sentirá el impacto, pero no nos doblegarán", advirtió el inquilino de Palacio, intentando transmitir entereza mientras sus palabras rezumaban el nerviosismo de quien ve resquebrajarse el entramado de intereses que sostiene su poder.

El nuevo NSPM-5 no es, como afirma Díaz-Canel, un "plan agresivo contra Cuba" ni busca causar "el mayor daño y sufrimiento posible al pueblo". Al contrario, es una estrategia orientada a separar al pueblo cubano de quienes lo explotan y utilizan como escudo.

El objetivo es claro: debilitar al aparato militar y de inteligencia que se ha adueñado del país, representado por conglomerados como GAESA, y fortalecer los espacios de autonomía individual, como el acceso a Internet libre, la libertad de prensa, y el impulso a la empresa privada.

Pero estas son precisamente las amenazas que más teme la “continuidad” del castrismo. Porque sabe que un pueblo informado, con opciones económicas reales, con capacidad de asociarse, moverse y expresarse sin miedo, es un pueblo que puede despertar.


Lo más leído hoy:


Por eso la reacción del llamado Palacio de la Revolución ha sido inmediata y airada, hilando el mismo discurso propagandístico de siempre: bloqueo, agresión imperialista, resistencia heroica.

Lo que Díaz-Canel no menciona es que el "bloqueo" que más empobrece a los cubanos no está en Washington, sino en La Habana: el bloqueo a la libre empresa, a la libre opinión, a los partidos políticos, a la propiedad privada, a la alternancia en el poder, a la justicia independiente.

Ese cerco interno, impuesto por un sistema de partido único sostenido por la fuerza de la represión, es el verdadero responsable del sufrimiento cotidiano de millones de cubanos.

Cuando el gobernante cubano se queja de que Estados Unidos actúa respondiendo a "intereses estrechos y no representativos", está describiendo, sin quererlo, su propio modelo de gobierno.

En Cuba no existe representación alguna. No hay elecciones libres ni multipartidismo. No hay prensa libre que fiscalice al poder. El ciudadano cubano está reducido a espectador pasivo de un simulacro político, donde todo está decidido de antemano por una élite partidista que no rinde cuentas.

El temor del régimen no radica en las sanciones per se, sino en lo que podrían desencadenar: una aceleración de la descomposición interna del sistema. La economía está en ruinas, la emigración masiva vacía el país de jóvenes, la legitimidad popular es mínima y la represión creciente solo logra postergar lo inevitable.

En ese contexto, cada medida que limite el financiamiento de la maquinaria represiva es una amenaza directa a los intereses de una dictadura que lleva 65 años en el poder y que es, de lejos, la más longeva del hemisferio occidental.

Díaz-Canel aseguró que "no nos doblegarán", pero sus palabras suenan cada vez más huecas. Porque la historia demuestra que los regímenes totalitarios no caen porque los dobleguen desde fuera, sino porque se pudren desde dentro. Y en Cuba el proceso de descomposición está muy avanzado, y lo saben los que gobiernan.

El verdadero miedo del régimen no es a Trump, ni a Rubio, ni a las sanciones. Es al pueblo cubano cuando decida dejar de tener miedo. Es a una generación que crece conectada, informada y cansada de mentiras recicladas. Es a una emigración activa que exige participar en el futuro del país. Es a la posibilidad de elecciones libres, de pluralismo real, de justicia transicional.

Por eso responden con furia a cada medida que los pone en evidencia. Por eso intentan presentar como injerencia lo que en realidad es una preocupación humanitaria legítima: la de desmontar un sistema que insiste en su modelo fallido y abrir paso a una Cuba libre, donde el poder no tenga que imponer respeto a fuerza de represión, propaganda y consignas gastadas.

VER COMENTARIOS (1)

Archivado en:

Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.


Recibe las noticias de CiberCuba en WhatsApp: click aquí


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada