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Una madre y su hija pequeña fueron víctimas de un acto aberrante en su vivienda ubicada en Centro Habana, cuando personas aún no identificadas arrojaron heces fecales en los tanques de agua situados en la azotea del inmueble.
El hecho, ocurrido el pasado 1 de julio en la Calzada de Infanta, entre Salud y Jesús Pellicerio, ha sido calificado por vecinos y allegados como un atentado contra la salud pública.
La denuncia, enviada también a nuestra redacción, fue presentada formalmente ante las autoridades por la afectada, quien declaró que el ataque podría haber causado una enfermedad o incluso una epidemia en su núcleo familiar.
La denunciante, cuya identidad se mantiene en el anonimato por razones de seguridad, asegura que existen sospechosos con antecedentes de acoso y hostigamiento hacia ella, y que estos tenían acceso previo al lugar donde se encuentran los tanques.
Pese a la gravedad de los hechos y la posible violación de varios artículos del Código Penal cubano relacionados con delitos contra la salud pública, las autoridades no han adoptado medidas contra los presuntos responsables. Esto ha generado preocupación e indignación entre los vecinos, quienes temen que el caso quede impune.
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En la denuncia, el teniente encargado del caso, Eliesky Amaro Díaz, recogió los hechos y los fundamentos de derecho aplicables, citando los artículos 239, 240 y 244 del Código Penal.
La familia afectada y miembros de la comunidad exigen justicia y visibilidad para un hecho que, según advierten, pudo tener consecuencias fatales.
Amenazas y agresiones vecinales en La Habana
En 2023, vecinos del barrio del Vedado, en La Habana, denunciaron públicamente a un hombre por reiteradas amenazas, intimidación y comportamientos agresivos que ponían en riesgo la integridad física y emocional de la comunidad. El sujeto, con antecedentes penales y conocido en la zona por su conducta violenta, había mostrado un machete y un bate a los residentes, lo que provocó la movilización de varias patrullas policiales. A pesar de las múltiples denuncias presentadas por al menos seis vecinos, las autoridades lo detuvieron solo por unas horas antes de dejarlo en libertad, lo que generó alarma e indignación entre los afectados.
Según testimonios recabados por CiberCuba, el individuo había protagonizado numerosos incidentes que incluían exhibicionismo ante menores de edad, amenazas con armas blancas y agresiones verbales.
Las familias expresaron su frustración ante la impunidad con que actuaba el agresor, quien, tras cada detención, volvía a repetir su comportamiento violento. Algunos residentes temían por su seguridad, en especial las mujeres y niños que habían sido blanco directo de sus acciones.
Este caso se convirtió en un símbolo del creciente deterioro de la convivencia vecinal en algunas zonas de La Habana, donde los conflictos interpersonales y la ausencia de respuestas efectivas por parte de las instituciones estatales incrementan el riesgo de situaciones sanitarias y sociales de alto impacto.
La pasividad de las autoridades ante un problema reiterado no solo dejó expuesta a la comunidad, sino que también alimentó el clima de impunidad y desprotección que enfrentan muchas familias en barrios con antecedentes de violencia o abandono institucional.
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