Los apagones interminables en Santiago de Cuba, en plena temporada de calor extremo, han empujado a niños a dormir en portales y patios como única forma de escapar del sofoco, una realidad que golpea con violencia creciente a la población más vulnerable y empobrecida.
Una publicación del periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, en su perfil de Facebook, mostró la imagen que muchos callan por miedo: menores durmiendo a la intemperie, sin electricidad ni ventilación, en condiciones que no solo rozan lo inhumano, sino que exponen el colapso de lo más básico.

Los testimonios no tardaron en sumarse. “Es criminal lo que se está viviendo en Cuba”, comentó una usuaria. Otra madre escribió: “Yo convivo con dos niños pequeños y se me parte el alma… ya esto es inhumano”.
Son voces que, desde la desesperación, narran cómo el apagón se ha vuelto una tortura diaria.
Los cortes de electricidad no solo apagan ventiladores y refrigeradores: también cortan el sueño, la salud mental, la seguridad y la dignidad. Familias enteras pasan las madrugadas en azoteas, balcones o en la calle, porque dentro de sus casas no se puede respirar.
“No hay agua, no hay comida, no hay corriente… no hay nada”, resumió otra usuaria, en un grito repetido por cientos.
Al drama físico se suma el impacto emocional. “Estas situaciones dejan secuelas psicológicas, sobre todo en los niños”, advirtió una internauta.
Otros comentarios hablan del desgaste mental, la rabia contenida, el miedo a hablar y el absurdo de seguir asistiendo a actos políticos mientras el pueblo se derrumba sin voz.
La indignación crece, pero la respuesta institucional no llega. No hay explicaciones, no hay soluciones, no hay siquiera un gesto de reconocimiento ante una situación que ya muchos califican como castigo colectivo.
Y mientras tanto, los más pequeños del hogar siguen durmiendo en los portales, a la sombra de una crisis que solo empeora.
Las imágenes de familias cubanas completas durmiendo en la calle, sobre colchones improvisados y bajo un calor sofocante, han vuelto a surgir, a raíz de los apagones y el sofocante calor del verano en la isla.
Una madre en Santiago de Cuba mostró a sus hijos durmiendo en el portal de madrugada porque las altas temperaturas y los mosquitos hacían imposible permanecer dentro. “No pueden dormir ni ir a la escuela. Tienen que descansar en el piso”, dijo entonces.
Asimismo, el periodista Mario J Pentón publicó semanas atrás una fotografía tomada en el reparto Vista Alegre, en la ciudad de Holguín, que muestra a un hombre durmiendo en plena calle, mientras los vecinos denunciaron que llevaban más de 20 horas sin electricidad.
De igual forma, el actor cubano Andy Vázquez, conocido por su personaje de Facundo Correcto en el programa humorístico "Vivir del Cuento", compartió en redes sociales una fotografía que mostraba a una familia cubana, incluido al menos un niño, durmiendo en el balcón de su vivienda, aparentemente debido a los prolongados apagones nocturnos que afectan al país.
Una madre camagüeyana protagonizó el 31 de julio una protesta solitaria frente a la sede del Gobierno Provincial en Camagüey, ante los constantes apagones y el abandono estatal que afecta a la población.
La madre denunció que desde el día anterior a las 3:00 p.m. su zona se encontraba sin electricidad, situación crítica para su familia, compuesta por un niño pequeño y otro con síndrome de Down.
No es la primera protesta que se registra de madres cubanas, muchas se han plantado en innumerables ocasiones pero han sido silenciadas y amenazadas por el régimen sin obtener respuestas a sus demandas.
Un joven cubano compartió recientemente en TikTok la indignación que sintió al descubrir que un paquete completo de salchichas se le echó a perder por los extensos apagones que afectan al país.
“Estas son las cosas que a mí me duelen de Cuba, a nadie le importa el sacrificio, lo que tú haces para poner un plato de comida en la mesa, familia es duro”, dijo visiblemente molesto en el video.
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