Una vecina de Santa Clara denunció públicamente lo que calificó como un “abuso” y una “falta de respeto” en la tienda MiniMax Caribe Sandino, donde su madre compró una caja de pollo que supuestamente pesaba 40 libras, pero al llegar a casa y descongelarla descubrieron que incluía una gran cantidad de hielo y que faltaban al menos cinco libras de carne.
Según el testimonio publicado en el grupo de Facebook SantaClareando, ninguna de las cajas en las neveras estaba sellada. Tras la compra, valorada en 35 dólares, al descongelar el producto este soltó “muchísima agua” y, al separar las piezas, se comprobó que el peso real estaba por debajo de lo pagado.

La denunciante explicó que el hielo acumulado antes de la venta infló el peso total, lo que, en la práctica, significó pagar libras de agua como si fueran de pollo.
“No es lo mismo 1 libra o 2 de merma que 5… es un abuso de verdad, esto es palos por donde quiera”, escribió, notablemente molesta, y pidió a las autoridades revisar lo que está ocurriendo en ese comercio.
La denuncia desató un aluvión de comentarios de vecinos que no se sorprendieron por lo ocurrido. Algunos señalaron directamente a los dependientes del establecimiento, acusándolos de “descarear a la cara” a sus propios paisanos, algo que, dicen, se repite en muchas de las tiendas que venden en dólares.
Otros expresaron resignación, convencidos de que “no va a pasar nada” y de que reclamar ante las autoridades es inútil en un país donde “todos roban sin compasión” y “vivimos en la jungla, desde que amanece nos están dando”.
No faltaron quienes contaron experiencias similares, como la de un cliente que aseguró haber dejado de comprar esas cajas porque “les sacan pollo y rellenan con agua”, prefiriendo las que vienen con bolsas selladas adentro, que hasta ahora le han dado el peso completo.
Otro vecino relató que también adquirió una caja de 40 libras sin pesarla y que, al revisarla, comprobó que había sido víctima del mismo “descaro”.
La MiniMax Caribe Sandino fue inaugurada en diciembre de 2019 como un nuevo formato de mercado de la Cadena de Tiendas Caribe, con el objetivo de ofrecer “variado surtido”, precios competitivos y autoservicio para “complacer” a los clientes.
Durante su apertura, las autoridades locales la presentaron como un establecimiento con productos “desaparecidos” en ese momento, como café, papel sanitario, puré de tomate y refrescos.
Sin embargo, a casi seis años de su apertura, la tienda vuelve a ser noticia, no por sus promesas de buen servicio, sino por denuncias de prácticas que afectan directamente el bolsillo y la confianza de los consumidores.
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