El proceso de recepción de gas licuado de petróleo (GLP) comenzó este jueves en Santiago de Cuba, y la distribución hacia los puntos de venta habituales arrancará el 15 de agosto, según informó CUPET.
A través de un breve comunicado publicado en Telegram, la empresa estatal indicó que el cronograma de distribución se dará a conocer próximamente por esa misma vía, que funcionará como canal principal de información para los clientes.

CUPET no ofreció detalles sobre el volumen recibido ni sobre la cantidad de puntos de venta que serán abastecidos en esta primera etapa, o sobre la manera en que será distribuido en una provincia donde aún hay clientes que no compran gas desde el año pasado.
Antes de que CUPET emitiera su comunicado oficial, el periodista Yosmany Mayeta había alertado en Facebook sobre la posible reanudación de la venta de gas en Santiago de Cuba.
En su publicación escribió: “Y ‘Emilia’, entrando a la bahía de Santiago de Cuba. Con gas o sin gas…”.
En junio último, CUPET informó a través de su canal oficial en Telegram, la suspensión total de la distribución de gas en la provincia, “hasta tanto se disponga nuevamente” del producto.
“No habrá distribución de gas licuado hacia los puntos de ventas hasta tanto se disponga nuevamente de GLP en la provincia. Disculpen las molestias ocasionadas”, se leía en el breve comunicado de la empresa CUPET, acompañado de la promesa de mantener informada a la población “oportunamente”.
El anuncio, escueto pero de gran impacto, contradecía abiertamente las declaraciones ofrecidas apenas tres semanas atrás por las propias autoridades de la provincia y medios oficialistas, que aseguraban que el abasto de GLP estaba “garantizado” para el 100 por ciento de los clientes del territorio.
Desde entonces, y en medio del agravamiento de la crisis energética, los habitantes de esta provincia, al igual que en el resto del país, han afrontado serias dificultades para cocinar sus alimentos.
En ese sentido, debido a una de las peores fases de la crisis energética que vive Cuba, más de 9 millones de personas están cocinando hoy en condiciones precarias, insalubres y peligrosas, según alertó el Food Monitor Program (FMP), una organización independiente que monitorea desde hace tres años el acceso a servicios básicos en la isla.
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