Un enfrentamiento con armas blancas ocurrido frente al parque de la Barca de Oro, en el distrito José Martí de Santiago de Cuba, dejó dos heridos y generó gran conmoción entre vecinos de la zona.
Según información transmitida por el periodista independiente Yosmany Mayeta, el hecho ocurrió en las afueras de un taller de reparación de celulares, cuando Yasmani Ojeda Cobas reclamó a Yorkis Leer Ruiz, alias “Chiquitico” o “El Menor”, la devolución de 4,000 pesos por la compra de una placa de celular presuntamente robada.
El equipo fue bloqueado, y aunque Chiquitico prometió cambiarlo, después se negó a devolver el dinero.

La discusión escaló a golpes y, según testigos, Chiquitico arremetió de nuevo contra Yasmani, quien tomó una navaja de una mesa cercana y lo hirió en el pecho y en el brazo.
Ojeda, por su parte, sufrió una lesión en la pierna derecha y la dislocación de un brazo, y fue trasladado al Hospital Militar Joaquín Castillo Duany, donde recibió atención médica sin peligro para su vida.
Otra versión señala que la riña comenzó cuando Chiquitico abofeteó a Yasmani tras un intento de diálogo. Vecinos presentes, entre ellos un hombre conocido como “Pipo”, auxiliaron a los heridos hasta la llegada de la asistencia médica.
El dueño del taller de celulares confirmó en la sección de comentarios que el incidente no guarda relación alguna con el servicio que ofrece en su negocio y desconocía el altercado entre los involucrado.
La comunidad permanece consternada por el suceso y a la espera de información oficial sobre el estado de salud de los involucrados y posibles consecuencias legales.
Residentes lamentaron que la falta de una solución pacífica haya derivado en un episodio de violencia que pudo tener un desenlace fatal.
Este episodio se suma a una ola de violencia que azota a Santiago de Cuba en las últimas semanas y que ha dejado varias víctimas mortales y heridos graves en distintos barrios.
Entre los hechos recientes, figura una fiesta callejera en el Reparto Vista Hermosa que terminó en tragedia. Allí, dos jóvenes con viejas rencillas se encontraron y uno de ellos decidió “ajustar cuentas”, desatando el trágico acontecimiento.
Mientras crece la indignación en redes sociales y en las calles, la pregunta que muchos se hacen es cuántas vidas más deberán perderse antes de que se tomen medidas efectivas para frenar la escalada de crímenes.
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