La muerte del pequeño Adniel Jesús Jarrosay Almeida, de apenas cinco años, ha desatado una ola de indignación en Santiago de Cuba.
Mientras la versión oficial asegura que el niño falleció por ingerir un paracetamol vencido y "no certificado", su madre, Malena Jarrosay Almeida, denuncia que se trata de una mentira con la que las autoridades buscan encubrir negligencias médicas y la precariedad del sistema de salud.
La Dirección Provincial de Salud de Santiago de Cuba informó el 3 de septiembre que el deceso, ocurrido en el policlínico Carlos J. Finlay, se debió a una "intoxicación exógena" causada por un medicamento caducado.
Sin embargo, Malena desmintió esa versión y mostró la caja original del paracetamol, de origen mexicano, con fecha de caducidad de 2027.

"No estaba vencido, estaba nuevo", declaró al portal CubaNet.
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El mismo medicamento lo tomó también su sobrino de 11 años, quien no mostró reacción adversa inmediata y actualmente se encuentra ingresado en cuidados intensivos tras complicaciones posteriores.
La madre relató que, tras un vómito y fiebre alta, llevó al niño al policlínico a las ocho de la mañana, pero los médicos la obligaron a esperar más de media hora pese a que el pequeño presentaba 40.9 grados de fiebre.
"La doctora estaba mirando Facebook en su teléfono mientras mi hijo convulsionaba delante de ella", denunció.
El niño sufrió ocho convulsiones en menos de una hora y su cuadro empeoró después de que le inyectaran dipirona. Según un médico consultado por la familia, el caso podría corresponder a un shock anafiláctico por ese fármaco, que requería un protocolo de emergencia nunca aplicado.
La situación se tornó dramática cuando la pediatra de experiencia que acudió en apoyo reconoció la necesidad de intubar al menor, pero el policlínico carecía del equipo indispensable para hacerlo.
La ambulancia que debía trasladarlo llegó tarde y Adniel murió poco antes del mediodía, tras entrar en paro respiratorio.
El contraste entre el comunicado oficial y el testimonio de la madre deja al descubierto no solo negligencias médicas, sino la falta de recursos en un sistema de salud que ni siquiera dispone de lo más básico para salvar la vida de un niño.
Mientras tanto, la familia se ve doblemente golpeada: por la pérdida irreparable y por la campaña de culpabilización que las autoridades han lanzado contra la madre, una joven de 26 años que además padece cáncer de paladar y cría a otros dos hijos en condiciones de pobreza extrema.
La tía del menor, Yanislay Caboverde Muñoz, denunció en redes sociales que la familia ha recibido presiones y amenazas policiales para que guarde silencio.
"Es mentira, se están limpiando con eso cuando saben que el niño llegó con 40 de fiebre, le pusieron una duralgina en vena, le dio un infarto", escribió en Facebook.
La tragedia ocurre en un contexto en el que el propio Ministerio de Salud Pública reconoce que el país apenas dispone del 30 % del cuadro básico de medicamentos.
La escasez obliga a muchas familias a depender de medicinas enviadas del extranjero o compradas en el mercado informal.
Culpar a una madre desesperada resulta así la salida más fácil para un sistema incapaz de garantizar ni una aspirina en farmacias y hospitales.
La versión institucional provocó indignación ciudadana: la mayoría de los cubanos están conscientes de que la incapacidad del Gobierno para garantizar medicamentos en farmacias empuja a las familias a recurrir al mercado informal.
"Si en las farmacias de este país hubiera medicamentos, no habría necesidad de comprarlos en la calle sin saber de dónde salen", lamentó una cubana en Internet.
Otra fue más dura: "Muchos más muertos habría si la gente no pudiera acceder a esos medicamentos que se mueven en el mercado negro. Porque no hay nada".
El caso no solo refleja la deshumanización de un sistema sanitario colapsado, sino también la hipocresía de un gobierno que se vanagloria de sus supuestos logros en salud mientras abandona a su suerte a los más vulnerables y criminaliza a las familias que, en medio de la escasez, hacen lo posible por salvar a sus hijos.
Preguntas frecuentes sobre la tragedia del niño fallecido en Santiago de Cuba
¿Cuál es la causa oficial del fallecimiento del niño Adniel Jesús Jarrosay Almeida?
La Dirección Provincial de Salud de Santiago de Cuba informó que el deceso del pequeño Adniel fue debido a una "intoxicación exógena" causada por un medicamento caducado. Sin embargo, la madre del niño, Malena Jarrosay Almeida, desmiente esta versión y asegura que el medicamento no estaba vencido.
¿Qué alegatos presenta la madre del niño respecto a la atención médica recibida?
Malena Jarrosay Almeida denuncia que hubo negligencias médicas, mencionando que la doctora atendía su teléfono mientras el niño convulsionaba y que el policlínico carecía de los equipos necesarios para intubarlo. Además, señala que la tardanza en la llegada de la ambulancia contribuyó al desenlace fatal.
¿Qué impacto ha tenido esta tragedia en la comunidad y las redes sociales?
La muerte de Adniel ha generado una ola de indignación en Santiago de Cuba y en las redes sociales, donde numerosos ciudadanos responsabilizan al sistema sanitario cubano y al gobierno por la falta de medicamentos y recursos. La escasez de medicinas obliga a las familias a recurrir al mercado informal, exponiéndose a productos no certificados.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano ante la crisis del sistema de salud?
El gobierno cubano ha reconocido la crisis en el sistema de salud, admitiendo que solo dispone del 30% del cuadro básico de medicamentos. Sin embargo, las medidas tomadas hasta ahora no han sido suficientes para resolver la escasez ni mejorar las condiciones de atención médica, lo que sigue provocando tragedias como la de Adniel.
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