
El apagón general que dejó a Cuba a oscuras este miércoles, y que aún no se ha podido solucionar, golpeó de lleno a los hospitales, donde existen denuncias de escenas de caos y desesperación.
En Bayamo, el comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada alertó que el Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes quedó sin electricidad y que la planta de respaldo no respondió, lo que obligó a priorizar solo algunas salas. “Actualmente solo algunas áreas cuentan con corriente, el resto permanece a oscuras”, advirtió, mientras la incertidumbre se apoderaba de enfermos y trabajadores.
Desde Camagüey, José Luis Tan Estrada, reportero exiliado, describió una situación similar en el Hospital Oncológico con médicos y pacientes iluminándose con las linternas de sus teléfonos, cirugías suspendidas y un grupo electrógeno que demoró más de 20 minutos en arrancar, obligando a apagar los sistemas de climatización.
El propio Hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech, en Camagüey, emitió un comunicado para intentar calmar los ánimos. Reconoció que hubo fallas iniciales, pero aseguró que se restableció el servicio con plantas de emergencia, aunque admitió interrupciones parciales durante el colapso eléctrico.
La población reaccionó con indignación y dolor. “Esto da pena, Dios mío, mira lo que se ha formado en un hospital donde hay enfermos graves muriendo”, comentó una usuaria en redes sociales, mientras otros denunciaban que el personal sanitario debe trabajar bajo un estrés insoportable, sin medicamentos ni condiciones mínimas.
Mientras tanto, la versión oficial trató de transmitir calma. La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, reconoció que se suspendieron cirugías no urgentes, aunque aseguró que las urgencias y emergencias continúan siendo atendidas. También admitió que hay hospitales con menos de 24 horas de combustible, y que el suministro de agua es uno de los principales problemas.
Por su parte, la Unión Eléctrica informó que este jueves el Sistema Eléctrico Nacional comenzó a reconectarse parcialmente, con la reincorporación de Santiago de Cuba, aunque provincias como Granma, Guantánamo y Pinar del Río siguen sin electricidad.
El apagón, el quinto a nivel nacional en menos de un año, evidenció una vez más la precariedad del sistema energético y dejó al descubierto la vulnerabilidad de la red hospitalaria, que en la oscuridad deja de ser refugio y se convierte en otro escenario de miedo e incertidumbre para miles de cubanos.
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