
La provincia de Santiago de Cuba atraviesa una de las peores crisis hídrica de su historia: en el municipio cabecera se aplica desde el 13 de septiembre un nuevo ciclo de distribución que entrega agua a los hogares con una frecuencia de 38 días.
Según un reporte publicado por TV Santiago, la situación responde a la drástica reducción del caudal que abastece a la planta potabilizadora Quintero.
De los 2,100 litros por segundo que requiere la instalación para garantizar el servicio estable, solo recibe alrededor de 960 litros, lo que ha obligado a extremar las medidas de control y planificación.
La variante establecida consiste en distribuir 800 litros por segundo mediante un esquema rotativo que busca abarcar a toda la ciudad, aunque implique que determinados circuitos reciban agua apenas una vez cada 38 días.
Autoridades locales reconocen que la medida impacta de forma crítica a las zonas altas, donde no es posible mantener presiones suficientes.
Como parte de las acciones de contingencia, se ejecutan trabajos de mantenimiento en estaciones de bombeo, la habilitación de nuevos equipos en puntos estratégicos y la preparación de conductoras para reforzar la planta Quintero.
Sin embargo, las inversiones mayores, como la construcción de un conducto de 7,5 kilómetros desde el túnel El Jaguar hasta la presa Gilbert, aún se encuentran en fase de proyecto.
La Empresa de Acueducto y Alcantarillado Aguas Santiago informó que en paralelo se realizan redistribuciones de circuitos y mejoras de pozos para tratar de acortar los ciclos de entrega en áreas críticas, aunque de momento la programación de 38 días continúa siendo la referencia para el suministro.
Mientras brigadas de varias provincias se suman a las obras de emergencia, las autoridades reconocen que la combinación de sequía prolongada, pérdidas en los sistemas de conducción y falta de energía para el bombeo mantiene a Santiago en una de sus peores crisis de abastecimiento de agua potable.
Hace unos días, la corresponsalía de Prensa Latina en Santiago de Cuba publicó una galería fotográfica que mostraba el estado actual de la severa sequía: represas deprimidas, cauces reducidos y la tierra colonizada por la vegetación en zonas donde antes había caudales.
Además, se informó que los embalses se encontraban al 15% de su capacidad, afectando a más del 80% de la ciudad.
En tal sentido, en el Centro urbano Abel Santamaría, en Santiago de Cuba, los vecinos ya no esperan pintura ni reparaciones para sus edificios, sino que se produzca un milagro en forma de pipa de agua.
El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, compartió imágenes y testimonios sobre la desesperación de los pobladores por conseguir agua en medio de la peor sequía en una década.
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