
El primer ministro Manuel Marrero Cruz afirmó que, “a pesar de las dificultades, hemos visto a un pueblo guapo y faja’o, luchando junto al Partido para… vencer, lograr la victoria y salir adelante”, al tiempo que pidió "acelerar" soluciones a problemas críticos detectados en servicios sociales e infraestructura.
Según trascendió en la prensa oficialista, durante el cierre de la quinta visita gubernamental a la provincia Granma, recorrió instalaciones económicas y sociales y encabezó la reunión resumen en Bayamo, donde se pasó revista al programa para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía” en el territorio.
En su visita, no dejó certezas sobre plazos, financiamiento o metas verificables para resolver los problemas que él mismo identificó en electricidad, agua, salud y atención social.
La intervención quedó en llamados genéricos a “acelerar” y “planificar mejor”, sin anuncios concretos.
En la Empresa Eléctrica de Granma, Marrero pidió estrategias para un esquema de rotación de los circuitos apagables —una de las quejas más sensibles—, pero no comunicó un plan con fechas ni parámetros de cumplimiento para devolver previsibilidad al servicio.
En la UEB de rebombeo Bayamo, se revisaron estado técnico, tecnología y capacidad de respuesta. De nuevo, sin metas cuantificadas ni hitos de ejecución que permitan evaluar mejoras en el abasto.
La planta de oxígeno medicinal —llave para el oriente del país— permanece paralizada al 45% por falta de financiamiento. Marrero pidió “preservar lo ejecutado” y buscar “vías de acceso monetario”, pero no anunció la fuente de recursos, la ruta de contratación pendiente ni una fecha de puesta en marcha (capacidad prevista: 30 t/día).
En la Casa de Abuelos Carlos J. Finlay (Cauto Cristo), y el centro psicopedagógico “Celia Sánchez Manduley” (Bayamo), el primer ministro constató dificultades de alimentación, fuerza laboral y procesos constructivos.
Al término del periplo, acompañado por la primera secretaria del PCC en Granma, Yudelkis Ortiz Barceló, y la gobernadora, Yanetsy Terry Gutiérrez, Marrero presidió la reunión de cierre en la que el Gobierno provincial expuso su gestión para cumplir las prioridades definidas con miras a reactivar la economía.
La visita terminó con un mensaje de “admiración y reconocimiento” y el mandato de convertir evaluaciones en resultados. Sin embargo, el balance público deja promesas abiertas y ningún cronograma: apagones sin calendario de rotación, obra sanitaria frenada por dinero y servicios sociales con tareas pendientes sin respaldo presupuestario explícito. El contraste entre retórica y entregables sigue sin resolverse.
El régimen cubano volvió a recurrir esta semana a su retórica burocrática y plagada de consignas vacías para presentar, como un logro, la revisión del llamado “Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”.
El contraste con las críticas de especialistas independientes es evidente. El economista Pedro Monreal ha señalado en repetidas ocasiones que el programa no corrige las “distorsiones” que dice combatir, sino que las profundiza.
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