
La Comisión Nacional de Béisbol (CNB) rompió el silencio sobre el violento incidente que sacudió el estadio José Antonio Huelga, en Sancti Spíritus, y confirmó que el director de los Gallos, Eriel Sánchez, y el comisario técnico Miguel Rojas no podrán ejercer funciones en la 64 Serie Nacional hasta que se definan las sanciones correspondientes.
“La Comisión Disciplinaria analiza el incidente que involucró a ambos, y no actuarán en la 64 SNB hasta tanto se definan las medidas a aplicar”, precisó la entidad en un comunicado publicado en su cuenta oficial de X.
El choque entre dos glorias del béisbol
El caso fue revelado el fin de semana por las redes sociales y más tarde confirmado por el diario oficialista Escambray, que reconstruyó los hechos a partir de testigos. Según el reporte, la disputa comenzó tras una polémica jugada en el octavo inning del partido entre Sancti Spíritus e Isla de la Juventud, que invalidó una carrera para los Gallos.
La tensión derivó en un fuerte intercambio verbal entre Sánchez y Rojas, quienes compartieron terreno en el pasado como peloteros. Sin embargo, la discusión escaló hasta la agresión física, cuando Rojas terminó con una herida en la cabeza y debió ser trasladado al Hospital Provincial Camilo Cienfuegos, donde recibió cinco puntos de sutura.
“Cuando vine a ver ya estaba la cabeza partida”, narró a Escambray la directora provincial de Deportes, Laidalí Santana, confirmando la magnitud del altercado. El propio Rojas aseguró que fue golpeado “con un pedazo de bate” y agradeció el auxilio de colegas y médicos.
Repercusiones y silencio de Sánchez
En declaraciones a Escambray, Rojas relató que su intención era reclamarle a Sánchez que le mentara a su madre fallecida durante la discusión, pero aseguró que apenas pudo hablar antes de recibir el golpe. También confirmó que ambos debieron declarar ante la policía por las lesiones ocasionadas.
Por su parte, Eriel Sánchez declinó comentar sobre el hecho. El exreceptor, campeón olímpico en Atenas 2004, se mantenía hasta ahora en el banquillo de Sancti Spíritus, tras haber regresado esta temporada a dirigir al equipo.
La agresión generó una ola de críticas en redes sociales, con periodistas como Yasel Porto y Osniel Hernández pidiendo sanciones ejemplarizantes. Porto llegó a advertir que lo ocurrido “justifica una expulsión definitiva del béisbol cubano” y marcaba “un antes y un después” en la disciplina dentro de las Series Nacionales.
Un deporte marcado por la violencia reciente
El violento episodio reabre el debate sobre la creciente conflictividad en el béisbol cubano. Solo en junio pasado, diez peloteros fueron expulsados tras una bronca masiva en un juego juvenil en el mismo estadio espirituano. Antes, en 2024, otro partido entre Cienfuegos y Camagüey derivó en enfrentamientos entre jugadores, entrenadores y árbitros.
Ahora, con la CNB obligada a tomar cartas en el asunto, la afición espera una resolución que siente precedente. Mientras tanto, dos figuras del béisbol cubano quedan en el centro de la polémica: un funcionario que aún se recupera de la agresión y un mánager cuya conducta cuestiona su futuro en el deporte.
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