
El joven cubano de 18 años que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Florida recuperó su libertad tras dos semanas de angustia para su familia.
El muchacho, que llegó a Estados Unidos siendo menor de edad, sueña con convertirse en bombero y cursa actualmente su último año de secundaria en Miami.
El periodista Mario J. Pentón confirmó la noticia este lunes en redes sociales, destacando la unidad y perseverancia de una familia que no se dio por vencida.
Además, informó que la liberación se logró gracias al respaldo de su tía, quien tiene su custodia legal, al apoyo de compañeros del programa de cadetes de Coral Gables, y a las gestiones de los congresistas María Elvira Salazar y Carlos Giménez.
"Una victoria justa y esperanzadora en medio del caos migratorio que golpea a tantas familias", subrayó Pentón.
El joven había sido citado a la sede de ICE en Miramar el pasado 11 de septiembre. Luego de más de cinco horas de espera, fue notificado de que quedaba bajo custodia.
La familia, que había seguido asesoría legal en su proceso migratorio, contaba únicamente con un documento I-220A.
Durante una cita anterior, el oficial de inmigración impidió a la abogada hablar en su defensa, según denunció su tía.
Sin antecedentes penales y con una trayectoria escolar destacada, el joven había entregado incluso su pasaporte a las autoridades, sin saber que ese gesto podría acelerar un proceso de deportación.
La detención generó indignación, al tratarse de un estudiante con aspiraciones legítimas, plenamente integrado a la vida en Estados Unidos.
Su caso, similar al de otros jóvenes cubanos en situación migratoria incierta, reflejó los vacíos de un sistema que, bajo presión política, parece privilegiar cifras por encima del criterio humano.
La liberación representa un alivio para su familia, pero también expone la fragilidad de muchos jóvenes migrantes que, como él, solo buscan oportunidades y estabilidad en el país donde han crecido.
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