El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío volvió a provocar polémica al asegurar que en Cuba los gobernantes son elegidos de manera similar a lo que ocurre en democracias consolidadas como la británica o la canadiense.
Durante una entrevista con el periodista Mehdi Hasan, de Zeteo, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el funcionario intentó justificar la falta de elecciones presidenciales directas en la isla con un argumento que rozó el absurdo:
“Como en el gobierno británico, canadiense o australiano, la gente no elige directamente al jefe de gobierno, sino que vota por los parlamentarios y es el parlamento quien designa al líder político del país”.
No obstante, la respuesta de Hasan fue inmediata: en esos sistemas parlamentarios, los ciudadanos tienen la posibilidad de elegir entre partidos de distintas corrientes, algo inexistente en Cuba.
En la isla, recordó el periodista, solo existe un partido legal, el Comunista, y los candidatos que aspiran a la Asamblea Nacional son previamente filtrados por las comisiones de candidatura. En otras palabras: no hay competencia, ni alternativas, ni verdadera libertad de elección.
Fernández de Cossío, sin embargo, insistió en la comparación con Inglaterra, evitando reconocer que en el Reino Unido los electores pueden escoger entre conservadores, laboristas, liberales, verdes o nacionalistas escoceses, mientras que en Cuba los ciudadanos se enfrentan a una boleta única con candidatos “aprobados” por el aparato estatal.
Un contraste con la realidad cubana
La ironía de la analogía resalta aún más cuando se observa el panorama interno de la isla. Mientras el vicecanciller hablaba de elecciones comparables a las de Londres, Cuba cerró agosto de 2025 con 1,185 presos políticos y de conciencia, según el último informe de Prisoners Defenders. Entre ellos se encuentran menores de edad, mujeres y centenares de ciudadanos encarcelados simplemente por manifestarse pacíficamente.
Pese a ello, Fernández de Cossío negó en la misma entrevista que existan manifestantes presos en Cuba, descalificando los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Un discurso que choca de frente con las denuncias documentadas de represión, torturas y condenas arbitrarias.
Una entrevista de declaraciones incómodas
El vicecanciller ya había sido noticia en días recientes por otras afirmaciones controvertidas en su diálogo con Hasan. Primero, cuando descartó que Cuba vaya a la guerra con Estados Unidos en caso de un ataque contra Venezuela, aunque garantizó “pleno apoyo político” a Nicolás Maduro. Después, al negar tajantemente la existencia de presos políticos en la isla, pese a la evidencia de organizaciones internacionales.
Ahora, con su peculiar comparación de las elecciones cubanas con las británicas, Fernández de Cossío añade un nuevo capítulo a la narrativa oficial que pretende equiparar un sistema de partido único y sin libertades políticas con las democracias donde la ciudadanía sí tiene opciones reales.
La diferencia es tan evidente que no necesita demasiada explicación: en Londres, Ottawa o Canberra, los electores eligen entre múltiples partidos y pueden castigar a un gobierno en las urnas. En La Habana, los cubanos siguen atrapados en un sistema donde la única elección posible es entre el candidato aprobado o el silencio.
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