Las fuertes lluvias de los últimos días dejaron a familias con niños enfermos en situación de extrema pobreza y vulnerabilidad habitacional en varios barrios de la capital oriental, según denuncias vecinales que reclaman atención urgente de las autoridades.
De acuerdo con casos expuestos por la activista Diasniurka Salcedo y por el reportero Yosmany Mayeta, hay derrumbes parciales y viviendas a punto de colapsar, con menores —algunos con padecimientos neurológicos y epilepsia— expuestos a riesgos diarios.
En El Caney, en las cercanías del tanque de Sabana Ingenio, una familia integrada por Juan y Miladis y sus dos hijos con problemas de salud perdió su casa tras las precipitaciones.
Vecinos aseguran a la activista Salcedo que, pese a la gravedad del caso, Bienestar Social “nunca le ha dado nada” y nadie los visita.
“Miren las condiciones en que quedó su casa”, dice el testimonio difundido. Exigen apoyo inmediato para garantizar techo y seguridad a los menores.
Otro caso se registró en Altamira, donde una madre de dos niños —uno de ellos con serios problemas neurológicos y ataques de epilepsia— reportó un derrumbe parcial y el peligro inminente de colapso total de la vivienda.
La denunciante sostiene que el jefe de consejo del área conoce la situación y no ha actuado.
“Mi casa está a punto de caer y mis hijos corren peligro todos los días”, advirtió.
Las afectaciones no son aisladas. Según Mayeta, residentes mencionan zonas como La Loma de la Candela, la Carretera Turística y caseríos frente al Astillero, donde decenas de familias sobreviven en terrenos inestables, con accesos intransitables durante la lluvia y viviendas precarias que no resisten nuevos embates climáticos.
La situación compromete la seguridad de niños, enfermos y adultos mayores.

Los denunciantes reclaman albergue temporal, evaluaciones técnicas de las estructuras, asistencia social y materiales para reparaciones mínimas que eviten nuevos derrumbes.
También solicitan presencia institucional sostenida y respuestas verificables —más allá de visitas puntuales— mientras se gestionan soluciones de mayor alcance.
Hasta el cierre de esta nota no hay pronunciamientos de las autoridades locales sobre los casos citados ni un plan público para atender a las familias más vulnerables tras las lluvias. La alerta permanece activa en los barrios mencionados.
Las fuertes lluvias asociadas a la Tormenta Tropical Imelda golpearon durante el fin de semana la provincia de Santiago de Cuba y el resto de la zona oriental de la isla, y dejaron un saldo humano y material considerable.
Dos hombres, de 53 y 60 años, perdieron la vida tras el derrumbe de sus viviendas, mientras que otras dos personas permanecen desaparecidas en los municipios de Contramaestre y Mella.
El gobernador Manuel Falcón Hernández confirmó las muertes y explicó que el fenómeno hidrometeorológico afectó de manera significativa varios territorios, provocando no solo tragedias humanas, sino también severos daños en infraestructuras y viviendas.
Las intensas lluvias provocaron fuertes inundaciones en Santiago de Cuba y en otras provincias orientales, con calles y viviendas bajo el agua y comunidades incomunicadas.
El fenómeno puso al descubierto, una vez más, la vulnerabilidad de la infraestructura urbana y la fragilidad de las soluciones de emergencia adoptadas en la región.
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