El régimen cubano confirmó que mantendrá el actual esquema de rotación de apagones en La Habana, en lugar de aplicar nuevas variantes, tras reconocer que el sistema eléctrico nacional continúa al borde del colapso.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, aseguró que la programación vigente es “la que mejor funciona” y prometió que, con la limitada cantidad de combustible disponible, el gobierno intentará cumplir los horarios establecidos para que la población pueda “planificarse mejor”.

“Hay un fenómeno que molesta muchísimo —reconoció el ministro en la televisión estatal—, y es que se planifica la rotación de los circuitos, fundamentalmente aquí en La Habana, y luego no se puede cumplir. Eso extiende las horas de apagón y genera malestar”.
De la O Levy explicó que, con el combustible recién distribuido en La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba, el propósito es mantener la rotación de los bloques eléctricos, sin introducir cambios.
Según precisó, los cortes comenzarán a las 10:00 de la mañana, con bloques de cuatro horas de afectación, que continuarán durante la tarde y, si fuera necesario, en la madrugada.
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“Hicimos otras variantes, pero al final volvimos a la original, que es la que mejor funciona —afirmó—. Si se cumple, se soluciona un gran problema: nuestro pueblo y todos nosotros estamos afectados, pero si sabemos cuándo nos va a tocar la afectación, podemos planificarnos mejor. El apagón molesta, pero si se cumple el horario, se atenúa mucho la situación”.
El ministro reiteró que el país enfrenta una grave escasez de combustible y que el SEN “sigue muy débil”, tras la salida repentina de varias termoeléctricas y la inactividad de más de 600 MW de generación distribuida por falta de diésel.
“El combustible no da para todo el mes de octubre”, advirtió, confirmando que el suministro actual solo garantiza operaciones durante unos pocos días.
El anuncio llega tras una semana de fuertes apagones y de protestas en varios barrios de la capital, donde los vecinos han salido a las calles para exigir el restablecimiento del servicio. En municipios como Centro Habana, Cerro y Marianao, los cacerolazos y gritos de “¡Queremos luz!” se han repetido en las noches más críticas.
Pese a la promesa de “cumplir los horarios”, los cortes se extenderán mientras no mejore la disponibilidad de generación. De la O Levy admitió que el plan solo busca ordenar los apagones, no reducirlos, en un país donde la falta de electricidad y de credibilidad política avanzan al mismo ritmo.
Cuando los apagones eran “soportables”
Las recientes declaraciones de Vicente de la O Levy sobre la gravedad del sistema eléctrico contrastan con el tono que utilizó hace menos de un año, cuando calificó los apagones como “soportables”.
En mayo de 2024, durante una visita a la termoeléctrica Felton, en Holguín, el ministro aseguró a la televisión estatal que, aunque las interrupciones eléctricas eran “una molestia”, todavía se encontraban dentro de “niveles soportables”.
En aquel momento, reconocía afectaciones de hasta 17 y 18 horas en algunas provincias, pero insistía en que la rotación de circuitos permitiría “distribuir equitativamente” los cortes.
“El apagón es una molestia, por supuesto, pero tocan unos niveles que son soportables”, declaró entonces De la O Levy al canal local Tele Cristal.
El ministro atribuyó la situación a los mantenimientos planificados y a “problemas logísticos” en la distribución del combustible, negando que existiera una escasez real de hidrocarburos. “No estoy diciendo que en estos momentos tengamos falta de combustible”, afirmó, responsabilizando a las dificultades del transporte terrestre y marítimo del diésel.
En esa misma entrevista, De la O Levy desmintió “rumores falsos” sobre la pérdida de suministros de países aliados como Venezuela, México, Irán y Rusia, y calificó de “ignorancia” las informaciones publicadas por medios y expertos independientes sobre el deterioro del sistema eléctrico.
“Eso que publican es ignorancia. Nos reímos, y seguimos trabajando convencidos de que lo resolvemos”, dijo entonces, minimizando las advertencias externas sobre un colapso inminente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Aquella retórica de negación se enfrenta hoy a una realidad insostenible: el propio ministro admite que el país no tiene combustible suficiente para sostener octubre y que el SEN está “muy débil”.
El contraste entre el discurso del pasado y las condiciones actuales refleja la profunda desconexión entre la narrativa oficial y la experiencia cotidiana de millones de cubanos que viven apagones cada vez más prolongados, en un sistema que se agota tanto técnica como políticamente.
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