
Los laboratorios de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana acogieron el inicio de la etapa clasificatoria para la Final Caribeña del Concurso Internacional Universitario de Programación (ICPC), que marca la apertura del ciclo competitivo 2025–2026.
La información fue dada a conocer por la propia Universidad de La Habana a través de una publicación en su cuenta oficial de Facebook, donde celebró el entusiasmo y la preparación de sus estudiantes, destacando que “la pasión por la programación” vuelve a llenar los laboratorios de la facultad.
El ICPC reúne cada año a cientos de equipos universitarios en todo el mundo, que compiten en desafíos de lógica, algoritmos y resolución de problemas por un lugar en la gran final internacional, prevista para 2026.
En esta etapa clasificatoria, estudiantes de distintas universidades cubanas midieron su talento frente al reloj y la complejidad de los retos planteados, buscando asegurar un cupo en la próxima Final Caribeña, antesala de la competencia global.
La publicación destacó el ambiente de cooperación, estrategia y alto nivel académico, así como el compromiso de los futuros ingenieros y programadores de la isla con la excelencia tecnológica.
“La UH se suma con talento, pasión y estrategia, demostrando el alto nivel de sus estudiantes en el mundo de los algoritmos, la lógica y la resolución de problemas”, señaló la institución.
El evento no solo funciona como filtro para las siguientes fases, sino también como espacio de entrenamiento y exhibición de las nuevas generaciones de talentos informáticos, que buscan posicionar a Cuba dentro del circuito competitivo internacional.
El ICPC es una de las competencias académicas más prestigiosas del mundo, donde equipos de tres estudiantes y un entrenador representan a sus universidades en desafíos de algoritmos, matemáticas y programación.
Fundado en 1970 en la Universidad Texas A&M, el evento reúne hoy a miles de jóvenes de más de cien países y se ha consolidado como una plataforma clave para descubrir talento y fomentar la innovación tecnológica global.
La Final Caribeña, celebrada por primera vez en 2011, forma parte del circuito latinoamericano y tiene como objetivo impulsar las habilidades de los programadores del Caribe en un entorno competitivo e internacional.
Los equipos compiten no solo por medallas, sino también por un cupo en la Final Latinoamericana, etapa semifinal que da acceso a la Final Mundial del ICPC.
Este año, Cuba será sede del evento en la Universidad de Holguín, acompañada por sedes en República Dominicana, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, y Antigua y Barbuda.
La edición 2025 del certamen regional se celebrará entre el 6 de octubre y el 10 de noviembre, con prácticas y la competencia oficial previstas para los días 7 y 8 de noviembre.
Durante la jornada, los equipos podrán enviar sus soluciones en C++, Java o Python a través del sistema BOCA, bajo condiciones estrictas de tiempo y precisión. Además de los premios principales —oro, plata y bronce— se otorgarán reconocimientos especiales a la velocidad, la precisión y la originalidad de los equipos caribeños que logren destacar entre los mejores del continente.
La participación de equipos cubanos en el concurso tiene una trayectoria reconocida dentro del ámbito académico regional. A lo largo de los años, los estudiantes de la Universidad de La Habana han logrado destacar entre los mejores del continente, impulsando la visibilidad del talento informático de la isla en escenarios internacionales.
En 2024, el grupo recibió un cupo especial para la final caribeña del ICPC, reconocimiento otorgado por su rendimiento sostenido y su desempeño en competencias previas.
Esta distinción permitió que los universitarios habaneros avanzaran de manera directa hacia la fase regional, consolidando su posición entre las instituciones líderes del Caribe en ciencias computacionales.
Ya en ediciones anteriores, como en 2021, Cuba logró situarse entre los diez primeros lugares de América Latina dentro del circuito del ICPC, un logro alcanzado gracias al trabajo conjunto de alumnos y mentores de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Aquella actuación fue considerada un hito para el país, al competir con universidades de gran prestigio en el continente.
Desde 2018, cuando los equipos cubanos comenzaron a integrarse de manera sistemática al certamen, el interés por la programación competitiva ha crecido entre los jóvenes universitarios.
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