El Gobierno cubano aseguró que ejecuta más de 300 obras de infraestructura para mejorar el abasto de agua en el país, con una inversión que asciende a cinco mil millones de pesos. Sin embargo, no se especifican cuáles son las inversiones ni los territorios beneficiados con exactitud.
Canal Caribe entrevistó al ingeniero Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hídricos (INRH), quien reconoció que más de 400 mil personas siguen afectadas por la sequía en Cuba, especialmente en las provincias de Holguín, Ciego de Ávila, Las Tunas y Camagüey.
Las lluvias recientes ayudaron a aumentar el volumen en algunas presas claves como Gilbert y Gota Blanca, en Santiago de Cuba, además de la Faustino Pérez y La Yaya, en Guantánamo. No obstante, el impacto de estas precipitaciones no ha sido suficiente para revertir la crisis.
En Santiago de Cuba, las autoridades trabajan en la Planta Potabilizadora del Sistema Noroeste (Quintero), que abastece al 80 % de la población urbana. Entre las labores en curso están la sustitución de válvulas de cierre, la eliminación de salideros de hasta 25 litros por segundo y el mantenimiento de las conductoras Quintero-Ciudad y Micro 9.
En La Habana, donde más de 184 mil habitantes continúan afectados por la escasez de agua, se ha iniciado un programa emergente con distribución por pipas. Hay 119 camiones cisternas dando servicio.
El ingeniero Leonardo Soto Romero, delegado del INRH en la capital, explicó que trabajan actualmente con 11 tomas y 13 surtidores, pero esperan alcanzar 30 puntos de carga para mejorar el suministro a los camiones cisterna.
Los problemas en el abasto se atribuyen, según medios oficiales, a averías en los sistemas de bombeo, muchas provocadas por descargas eléctricas.
El régimen también reportó supuestos "actos ilegales" contra la conductora principal del sistema de El Gato, en Mayabeque. No ofrecieron detalles sobre este asunto, pero insisten en que afectan el suministro a la población.
Durante una reunión reciente en La Habana, la vice primera ministra Inés María Chapman admitió la gravedad de la situación y pidió una mejor coordinación entre el sistema hidráulico y la Unión Eléctrica.
La funcionaria reconoció que el suministro de agua depende de entre 4 y 24 horas de energía eléctrica para llegar a todos los usuarios, lo que complica aún más la distribución en medio de una crisis energética.
El director de la Unión Eléctrica, Alfredo López Valdés, aseguró que el sistema de acueductos está siendo monitoreado constantemente.
El gobierno cubano afirma contar con una estrategia, pero sigue sin presentar datos de las inversiones que impulsa el INRH. No se conoce en qué usan esos cinco mil millones de pesos, ni han ofrecido plazos concretos para resolver una situación que genera protestas ciudadanas y profundiza el malestar de los cubanos.
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