
Cuba amaneció otra vez a oscuras: a pesar de las reiteradas promesas del régimen de estabilizar el sistema eléctrico nacional, el país continúa atrapado en un ciclo de apagones interminables que ya superan las 20 horas diarias en varias provincias, mientras el deterioro del sector energético se agrava.
Según el informe oficial de la Unión Eléctrica (UNE) correspondiente a este martes, se prevé que alrededor del 50% del país quede sin servicio eléctrico durante el horario pico de las 19:50 horas, con una demanda máxima estimada de 3,350 MW frente a una disponibilidad de apenas 1,750 MW, lo que representa un déficit de 1,600 MW y una afectación prevista de 1.670 MW.
La propia UNE reconoció que el servicio se mantuvo afectado durante las 24 horas del domingo y continuó sin restablecerse durante la madrugada de este lunes, confirmando que los apagones no solo persisten, sino que se han convertido en una constante nacional.
El parte energético detalla que la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las seis de la mañana era de 1,620 MW, frente a una demanda de 2,600 MW, con 993 MW afectados por déficit de generación.
En el horario diurno se espera una afectación media de 1,250 MW, lo que prolongará los cortes en la mayoría de las provincias.
Entre las causas del colapso, la empresa estatal informó que se encuentran en avería la Unidad 8 de la CTE Mariel, la Unidad 5 de la CTE Diez de Octubre, las Unidades 1 y 2 de la CTE Felton, y la Unidad 3 de la CTE Renté.
Además, están en mantenimiento la Unidad 2 de la CTE Santa Cruz y la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos.
A las fallas estructurales se suman las limitaciones térmicas de 326 MW, y la falta de combustible, que mantiene fuera de servicio 43 centrales de generación distribuida, con 322 MW paralizados, además de otros 172 MW indisponibles por falta de lubricante, lo que eleva a 494 MW las afectaciones por esta causa.
El informe oficial menciona que para el horario pico podrían incorporarse 50 MW mediante motores de generación distribuida y otros 30 MW con la entrada de la turbina 5 de Energás Jaruco, pero aun con esas incorporaciones, el déficit seguirá siendo crítico y estructural.
La situación energética de la isla, lejos de mejorar, ha empeorado bajo la administración actual, que continúa prometiendo “estabilidad” mientras las familias cubanas padecen días enteros sin electricidad, sin agua y sin refrigeración en medio del calor y los brotes de enfermedades.
Las redes sociales y los reportes ciudadanos reflejan una creciente desesperación ante los apagones que afectan la vida cotidiana, el trabajo y la alimentación.
En provincias como Holguín, Santiago de Cuba, Villa Clara y Pinar del Río, los cortes de más de 18 y hasta 22 horas se han vuelto habituales, mientras en la capital los llamados “bloques de programación” de la UNE ya no se cumplen.
La producción solar, que el régimen presenta como una alternativa energética, continúa siendo insuficiente.
Los 32 nuevos parques fotovoltaicos apenas aportaron 2,103 MWh durante el último reporte, con 446 MW como potencia máxima, una cifra mínima frente a las necesidades del sistema.
Mientras el gobierno intenta mostrar avances en energías renovables, la población enfrenta apagones totales, refrigeradores vacíos y medicamentos echados a perder, un escenario que refleja el fracaso de la política energética y la falta de inversión en infraestructura.
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