
Vídeos relacionados:
El histórico disidente cubano José Daniel Ferrer García, considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional, aseguró que la oposición cubana enfrenta su mayor reto interno: la falta de coordinación.
“No existe cohesión, coordinación, disciplina. Tenemos muchos cuarto bate, pero no tenemos equipo”, dijo en alusión a la necesidad de una estrategia común, durante una conversación exclusiva con Telemundo 51.
Ferrer habló del futuro de la oposición dentro y fuera de Cuba, respondió a las acusaciones en su contra difundidas por la televisión estatal y relató las torturas y humillaciones que dice haber sufrido durante sus años en prisión.
“Desde aquí voy a ser más efectivo que desde una prisión. Esta etapa es preparatoria de un retorno. Estaría allí antes de que ocurra el momento final de la dictadura, tratando de acelerarlo dentro del territorio cubano”, afirmó.
Convencido de que el exilio puede servir como base para reorganizar la resistencia, el líder opositor consideró que si la oposición cubana recibiera apenas “el 50% del apoyo político y económico que Rusia, China, Venezuela, Irán y Corea del Norte brindan al régimen”, el gobierno de La Habana “ya habría caído”.
Lo más leído hoy:
Consultado sobre su futuro político, aclaró que seguirá colaborando con múltiples plataformas opositoras.
“Yo soy de todos y soy un soldado de todo grupo que trabaje de manera seria, honesta e inteligente por la libertad de Cuba”, declaró.
Confirmó que participará activamente en el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, además de mantener vínculos con antiguos miembros de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).
La televisión oficial cubana ha intentado desacreditar su activismo mediante testimonios de supuestas víctimas que lo acusan de agresión.
Ferrer rechazó las acusaciones y afirmó que quienes lo señalaron fueron “infiltrados enviados por la Seguridad del Estado”.
“Este es el que me acusa de secuestro, tortura… cuando lo boto por amenazar a un indigente que cuidábamos. Fue un show que mandaron a hacerme”, explicó.
Sobre el video en el que supuestamente se golpea la cabeza contra una mesa, Ferrer aseguró que fue manipulado. “Veo que es mi imagen, pero yo no hice eso. Y cuando ellos publicaron eso, yo no pesaba más de 75 kilos”, sostuvo.
El opositor admitió que aceptó el exilio por razones familiares. “Comprendí que había expuesto a mi familia a un sacrificio al que nunca les consulté si estaban dispuestos a llevar”, confesó conmovido.
Calificó su última detención como la más difícil de todas, al tiempo que relató episodios de extrema violencia y tortura dentro de las cárceles cubanas.
“Me tenían totalmente neutralizado. Golpes, amarrarme y dejarme al sol durante cinco horas sobre hormigas. Me arrastraban por el suelo con grava. Me daban patadas en el abdomen y golpes en la cabeza”, relató.
“Me introdujeron un tubo en la boca y me obligaron a ingerir comida podrida bajo amenaza. Tirado en el piso, me hicieron defecar y me echaron casi un litro de sopa putrefacta con un embudo plástico”, denunció.
Ferrer también confirmó la existencia de corrupción y tráfico de drogas en los centros penitenciarios de Cuba. “Se han dado casos de marihuana, químico y cocaína”, comentó.
Pese a los años de prisión y hostigamiento, el líder opositor aseguró que su compromiso con Cuba permanece intacto. “Regresaré por mar, con una rosa blanca y un teléfono satelital para no ser localizado”, expresó.
Archivado en: