El opositor cubano José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), prometió regresar a la isla “en una lancha, con una rosa blanca y los versos de Martí”, antes de que caiga el castrismo. Lo dijo durante una rueda de prensa transmitida por el canal de YouTube Prisoners Defenders International, donde también participó el ex preso político Luis Robles.
“Me montaré en una lancha, fuera de orden, y si nadie quiere regresar, regresaré solo”, afirmó Ferrer, desde Miami, apenas días después de su destierro. “Llevaré conmigo una rosa blanca, los versos de Martí y un teléfono satelital para decir: ‘Estoy llegando al malecón habanero. Si luego no saben de mí, estoy preso o me han asesinado’”.
El opositor, excarcelado tras más de cuatro años de prisión y torturas en la cárcel de Mar Verde, aseguró que su salida de Cuba no fue voluntaria. “No salí huyendo del dolor ni de los golpes. Salí por efectividad, para seguir la lucha con más fuerza”, explicó.
Ferrer relató que en los últimos meses fue sometido a golpizas y humillaciones para forzarlo a aceptar un “diálogo” con Estados Unidos a cambio de alivios para el régimen, algo a lo que —dijo— se negó rotundamente.
Su salida del país fue uno de los operativos más vigilados de los últimos años. Un video filtrado por la Seguridad del Estado mostró el momento en que abordó el vuelo de American Airlines en el aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba, acompañado por agentes del régimen. Las imágenes intentaron presentar su partida como un acto “voluntario”, pero Ferrer y su familia la describen como “un exilio forzado”.
En Miami, donde fue recibido por activistas y funcionarios del exilio, Ferrer habló de “sentimientos encontrados”, con alegría por reencontrarse con su esposa y sus hijos, y tristeza por los presos que siguen en Cuba.
“Las prisiones del régimen son un infierno”, dijo. Su esposa, la doctora Nelva Ismarays Ortega, lloró al recordar los ancianos y niños que atendían en Santiago. “Nos duele haberlos dejado atrás. Nos preguntaban: ‘¿Y ahora quién nos va a ayudar?’”, declaró.
Luis Robles, del cartel en La Habana al testimonio en libertad
La conferencia también marcó el regreso a la vida pública de Luis Robles Elizástegui, el joven condenado a cinco años de cárcel por sostener en silencio un cartel que pedía “libertad para Denis Solís y los presos políticos”. Robles habló con serenidad, pero con el peso de cuatro años y medio de prisión severa a cuestas.
“El silencio te hace cómplice de lo mal hecho”, dijo. “Decidí romper el miedo porque alguien tenía que hacerlo. Nadie merece ser castigado por expresar una opinión o soñar un país diferente”.
Robles denunció que en las cárceles cubanas “los presos son torturados, viven hambrientos y sin atención médica”. También contó que el régimen aún mantiene preso a su hermano, Landy Fernández, “rehén del Estado”, según su madre, Yindra Elizastigui Jardines.
Entre lágrimas, la mujer pidió asilo en España y denunció la persecución a toda su familia. “El silencio de los familiares también mata. Si no hablamos, nos hacemos cómplices”, advirtió.
Ferrer: “La maquinaria represiva es lo único que funciona en Cuba”
Durante la transmisión, Ferrer aseguró que “lo único que sigue funcionando en Cuba es la maquinaria represiva”. Denunció que la policía política continúa generando miedo y parálisis en millones de cubanos y criticó con dureza a la Unión Europea por mantener “una política complaciente” con el régimen de La Habana.
“No se pueden justificar los crímenes de la extrema izquierda igual que no se justifican los de la extrema derecha”, afirmó. También calificó de “vergonzoso” el turismo que “va a Cuba a disfrutar sin mirar al pueblo que sufre”, y dijo que los extranjeros deberían solidarizarse con las Damas de Blanco o con las familias de los presos políticos si deciden viajar a la isla.
El ex preso político aseguró que, pese a las torturas, no fue doblegado. “Me golpearon, me arrastraron, me obligaron a comer con un embudo sopa podrida. Me quisieron humillar, pero sobreviví para seguir luchando”, relató con voz firme. “Salí para reorganizar la lucha, no para descansar. Regresaré antes de que caiga la tiranía, aunque sea una semana antes, para ver libre a mi pueblo”.
En su mensaje final, Ferrer pidió unidad entre el exilio y los activistas dentro de la isla: “Si unimos fuerzas, la tiranía no dura una semana. Debemos producir la sinergia necesaria para que no tengan descanso”.
Su promesa de volver en una lancha —una imagen cargada de simbolismo para un país que ha visto partir a miles por mar— se convierte ahora en un nuevo capítulo de su historia de resistencia.
Desde Miami, José Daniel Ferrer dice estar listo para continuar la lucha “por una Cuba libre, democrática y justa”, convencido de que, antes de que caiga el castrismo, volverá a pisar el Malecón habanero.
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