El régimen cubano lanzó este viernes una advertencia directa a Estados Unidos en medio del aumento de tensiones en el Caribe, luego del despliegue de bombarderos estadounidenses B-52 frente a las costas de Venezuela.
En un acto masivo celebrado en La Habana, el gobierno de Miguel Díaz-Canel reafirmó su alianza con el chavismo y declaró que “quien se mete con Venezuela, se mete con Cuba”.
Según reportó la Presidencia de Cuba en su cuenta oficial de X (antiguo Twitter), más de 50 mil personas se congregaron en la Avenida de los Presidentes, en el Vedado capitalino, frente a la estatua de Simón Bolívar, para expresar “solidaridad con la patria de Chávez” y “rechazar la militarización del Caribe por parte del gobierno estadounidense”.
“Cuba volvió a ser sede hoy de la solidaridad con Venezuela. Es la ratificación de un principio sagrado: quien se mete con Venezuela, se mete con Cuba. Somos una sola trinchera, un solo corazón en dos pueblos”, declaró el secretario de Organización del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda.
El evento fue encabezado por el propio Díaz-Canel, quien entregó al dirigente venezolano Pedro Infante, vicepresidente de Organización del PSUV, un ejemplar del “Libro de Firmas” en apoyo a Venezuela, firmado —según el gobierno— por más de cuatro millones de cubanos, incluyendo la rúbrica del general de ejército Raúl Castro Ruz.
“Defendemos a Venezuela desde aquí y desde cada colaborador que forma parte de las misiones sociales que acompañan a su heroico pueblo”, afirmó Díaz-Canel en su discurso, aludiendo a los miles de profesionales cubanos que permanecen en territorio venezolano bajo programas bilaterales.
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La movilización ocurre en un momento crítico para la isla, donde los apagones diarios superan las 20 horas en algunas provincias y el sistema sanitario enfrenta brotes de dengue, fiebre de Oropouche y chikungunya.
A pesar de la crisis, miles de empleados de la Unión Eléctrica (UNE) fueron convocados a marchar en apoyo al régimen de Nicolás Maduro.
En redes sociales, cubanos expresaron indignación ante lo que muchos consideran una prioridad política absurda frente al colapso nacional.
“¿Por qué no marchan para arreglar las termoeléctricas?”, escribió un usuario en la página de la UNE. Otro añadió: “Cuba se apaga y ustedes marchando por Maduro. Circo y más circo”.
El acto multitudinario también sirvió como escenario para enviar un mensaje de respaldo al gobierno de Caracas tras los recientes movimientos militares de Estados Unidos en el Caribe. “Rechazamos la ofensiva guerrerista del imperialismo contra la patria de Bolívar y Chávez”, expresó Morales Ojeda ante los asistentes.
Analistas consideran que la advertencia “quien se mete con Venezuela, se mete con Cuba” representa un intento del régimen de cerrar filas con su principal aliado estratégico en América Latina, en medio del creciente aislamiento internacional y de la crisis interna que vive la isla.
El gobierno cubano mantiene en Venezuela a miles de médicos, asesores militares, técnicos y funcionarios de inteligencia como parte de los acuerdos bilaterales firmados desde 2000. La Habana ha dependido durante años del petróleo subsidiado venezolano, mientras que Caracas ha recibido a cambio personal y asistencia en control social, comunicación política y seguridad.
El mismo día del acto, el Ministerio de Energía y Minas informó que más de una decena de termoeléctricas presentaban fallos técnicos o paradas por mantenimiento. Provincias como Granma, Holguín y Santiago de Cuba reportaron apagones continuos de hasta 22 horas.
“Qué ironía, tanta luz para un desfile y nosotros sin corriente”, comentó una vecina de Matanzas en redes sociales. “Hasta para marchar tienen electricidad”.
Mientras el gobierno de La Habana promete “solidaridad con el pueblo venezolano”, millones de cubanos siguen sobreviviendo en la oscuridad, con hospitales colapsados, sin agua potable y con la esperanza, cada vez más lejana, de que el poder regrese a manos de quienes realmente lo necesitan: los ciudadanos.
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