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El Gobierno de la República Popular China realizó una nueva donación a Cuba consistente en 5,000 kits de energía fotovoltaica, destinados a las zonas más afectadas por el huracán Melissa en el oriente del país, donde miles de familias permanecen sin electricidad ni recursos básicos tras el paso del devastador ciclón.
La entrega simbólica del tercer lote del proyecto se realizó en las áreas logísticas de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, según informó el periodista oficialista Bernardo Espinosa, que celebró el gesto como una muestra de cooperación entre ambos gobiernos.
Los kits solares estarán destinados, según el comunicado oficial, a los damnificados de Melissa y a familias que viven en comunidades aisladas sin conexión al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el cual colapsó durante el huracán y aún presenta daños severos.
Un gesto ante el colapso del sistema eléctrico
La ayuda de China llega en un momento de profunda crisis energética y social en Cuba.
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El huracán Melissa dejó tras de sí un panorama de destrucción en las provincias de Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, donde comunidades enteras fueron arrasadas por las lluvias torrenciales y los ríos desbordados.
A pesar de los discursos oficiales sobre la "recuperación progresiva", en el oriente cubano los apagones son constantes, los servicios básicos colapsaron y muchas familias duermen bajo techos improvisados tras perder sus hogares.
Los daños en el sector eléctrico son tan extensos que, según fuentes del propio régimen, la recuperación total tomará meses o incluso años.
En ese contexto, los kits fotovoltaicos son una fuente mínima de autonomía energética para familias que, sin medios ni recursos, enfrentan la devastación con el poco apoyo que reciben del Estado.
La ayuda internacional suple el vacío del Estado
El envío de los equipos solares se suma a otras donaciones previas del gobierno chino, incluida la entrega de mil kits familiares de emergencia a través de la Cruz Roja China a finales de octubre.
Dichos paquetes incluían artículos de higiene, abrigo y utensilios básicos para las zonas más golpeadas por Melissa.
El embajador chino en La Habana, Hua Xin, aseguró que su país "siempre estará del lado del pueblo cubano en momentos difíciles", mientras la Cancillería cubana agradeció públicamente el gesto.
Sin embargo, en redes sociales y medios independientes crece la desconfianza sobre el destino de los donativos, debido a antecedentes de mal manejo y opacidad estatal en la distribución de ayuda internacional.
Muchos ciudadanos temen que, como en ocasiones anteriores, la asistencia no llegue realmente a los más necesitados, sino que quede bajo control burocrático o incluso sea revendida.
El contraste con la realidad cubana
Mientras el gobierno agradece los gestos de solidaridad de sus aliados, el país vive una de las peores crisis humanitarias y energéticas de su historia reciente.
Las pérdidas materiales son enormes: miles de casas destruidas, cosechas arruinadas, carreteras intransitables y una infraestructura eléctrica que apenas puede sostener el suministro básico.
A pesar de recibir donativos de China, Venezuela y la ONU, el Estado cubano carece de capacidad real para responder con eficacia.
La población, empobrecida por años de salarios simbólicos y sin acceso a materiales de construcción ni ahorros, enfrenta la reconstrucción en total desamparo.
En contraste, la comunidad internacional y el exilio cubano han tomado la delantera: campañas de recolección de alimentos, medicinas y generadores se multiplican desde Estados Unidos, México y España, ofreciendo una ayuda directa que el régimen ni canaliza ni iguala.
Donaciones que evidencian las carencias estructurales
Esta no es la primera vez que China asiste al régimen cubano en el ámbito energético. En septiembre, Beijing donó ocho grupos electrógenos instalados en la central de Guanábana, Matanzas.
No obstante, la falta de combustible para operarlos y la precariedad de la red eléctrica han limitado su impacto real.
A pesar de los anuncios oficiales sobre "cooperación estratégica", los propios expertos del sector reconocen que el país depende cada vez más de donativos y equipos de emergencia, sin resolver los problemas estructurales que han hundido al sistema eléctrico.
Mientras el gobierno cubano sigue apostando por discursos triunfalistas, la realidad demuestra que sin la ayuda internacional, el país quedaría literalmente a oscuras.
La donación de los kits solares por parte de China refleja tanto la solidaridad externa como la incapacidad interna de un Estado que no logra garantizar servicios básicos ni ofrecer un horizonte de recuperación a sus ciudadanos.
Preguntas frecuentes sobre la ayuda de China a Cuba tras el huracán Melissa
¿Qué incluye la donación de China a Cuba tras el huracán Melissa?
China ha donado 5,000 kits de energía fotovoltaica para las zonas más afectadas por el huracán Melissa, especialmente en el oriente de Cuba. Además, la Cruz Roja China ya había enviado mil kits familiares de emergencia con artículos de higiene, abrigo y utensilios básicos. Estas donaciones buscan mitigar la crisis energética y social que enfrenta el país.
¿Cuál es el estado actual del sistema eléctrico en Cuba tras el huracán?
El sistema eléctrico de Cuba está severamente dañado, especialmente en el oriente del país. La recuperación completa del sistema eléctrico podría tomar meses o incluso años, según fuentes del régimen. La infraestructura eléctrica está colapsada, con apagones prolongados y servicios básicos interrumpidos en muchas áreas.
¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a la crisis generada por el huracán Melissa?
A pesar de los discursos oficiales sobre una "recuperación progresiva", la respuesta del gobierno cubano ha sido insuficiente. Las cifras de afectaciones son elevadas y la ayuda estatal avanza lentamente. La falta de recursos y la burocracia han dificultado la reconstrucción y el restablecimiento de servicios básicos en las zonas afectadas.
¿Qué desafíos enfrenta Cuba en su recuperación tras el huracán Melissa?
Cuba enfrenta múltiples desafíos en su recuperación, incluyendo un sistema eléctrico colapsado, la pérdida de cultivos, y un déficit estructural de viviendas. La falta de recursos materiales y financieros, junto con una gestión estatal ineficaz, complican aún más el proceso de recuperación. La ayuda internacional es vital, pero la distribución sigue siendo un problema debido a la desconfianza hacia el manejo estatal de los donativos.
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