El régimen cubano anunció una nueva ronda de debates internos en el Partido Comunista y sus organizaciones satélites con el objetivo declarado de “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”.
El proceso, que se desarrollará entre el 15 de noviembre y el 30 de diciembre, incluirá reuniones en núcleos del Partido, la UJC, la CTC, la ANAP, la FEU y otras estructuras afines al poder, informó el diario oficialista Granma.
La convocatoria llega en un contexto de crisis económica crónica, inflación desbordada y colapso productivo, que el gobierno intenta maquillar bajo el discurso de la “rectificación” y la “participación popular”.
Esta es la enésima versión del plan presentado tras el fallido “ordenamiento monetario”, una medida que en lugar de estabilizar la economía, hundió aún más el poder adquisitivo de los cubanos.
Según el discurso oficial, el plan pretende “avanzar en la recuperación gradual de la economía y superar la compleja situación que enfrentamos”.
La Dirección del Partido ordenó someter el texto a análisis en todas las estructuras de base.
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También se realizarán sesiones en la FMC y los CDR, así como en las asambleas municipales del Poder Popular y los consejos de dirección a nivel nacional y provincial.
El proceso incluye seminarios y videoconferencias con funcionarios de provincias no afectadas por el huracán Melissa.
Según el comunicado, el objetivo es generar un “debate participativo” como muestra de “democracia socialista”.
“La Juventud Aduanera se suma con entusiasmo y compromiso a esta convocatoria participativa que fortalece nuestro programa de gobierno. Con esfuerzo, responsabilidad y confianza en nuestro proyecto, reafirmamos que #YoSigoAMiPresidente y que juntos construiremos la Cuba que soñamos”, publicó la usuaria oficialista @ElianneToro en redes sociales.
El llamado “plan de corrección de distorsiones” es en realidad una reactualización del mismo guion político y económico que el régimen ha repetido en los últimos años: una combinación de discursos triunfalistas, ausencia de datos verificables y promesas de recuperación a corto plazo que nunca se concretan.
Durante la última sesión del Consejo de Ministros, Marrero expuso los supuestos avances del plan desde julio y aseguró que se “actualizan 39 objetivos específicos” y un cronograma de acciones hasta diciembre.
Sin embargo, el gobierno no ofreció un solo dato sobre su impacto real en la vida de los cubanos, marcada por la escasez, los apagones y la pérdida de valor del peso.
El régimen insiste en que el proceso servirá para “alinear metas y recursos”, pero evita abordar los fracasos estructurales del modelo centralizado que impiden la productividad y la libre iniciativa económica.
La retórica oficial vuelve a centrarse en la “unidad” y la “confianza en el proyecto socialista”, mientras el país sufre una inflación galopante, un déficit fiscal creciente y un sistema productivo paralizado.
La población, agotada por años de escasez, percibe estas convocatorias como otro ejercicio de propaganda sin resultados concretos.
“Vamos a salir de estas dificultades, como lo hemos hecho siempre, ¡combatiendo!”, dijo el general de ejército Raúl Castro Ruz, citado por Granma.
Mientras tanto, Díaz-Canel y Marrero insisten en relanzar su programa económico “actualizado”, pero sin rendir cuentas ni mostrar transparencia en la gestión.
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