Díaz-Canel y Marrero relanzan plan económico para enfrentar la crisis en Cuba

Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero © Presidencia Cuba
Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero Foto © Presidencia Cuba

El régimen cubano presentó una versión actualizada del Programa para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, aprobada por el Buró Político y que servirá de base para un proceso nacional de discusión y análisis.

En el Consejo de Ministros, el primer ministro Manuel Marrero expuso los pasos dados desde julio y los cambios centrales del documento, que se someterá a estudio con estructuras estatales, organizaciones políticas y de masas para definir responsabilidades concretas de implementación.

Según el informe, el plan precisa el alcance de los 10 objetivos generales y actualiza 39 objetivos específicos, junto con su cronograma y las acciones previstas de septiembre a diciembre.

La guía metodológica del proceso de estudio busca “la comprensión integral” del programa y alinear objetivos, metas y acciones en cada escenario del país. 

Sin embargo, no se ofreció un solo dato concreto sobre cómo estas medidas han impactado en la vida cotidiana de los cubanos, marcada por la inflación, la escasez y el colapso de los servicios básicos.

En paralelo, el Consejo de Ministros evaluó la ejecución del Presupuesto del Estado al cierre de agosto.

Finanzas y Precios reportó resultados "favorables" respecto a lo planificado, con reducción importante del déficit fiscal por sobrecumplimiento de ingresos y superávit en cuenta corriente, lo que permite concentrar el financiamiento en gastos de capital.

A la vez, se advirtió de inejecuciones en gastos corrientes y de capital por niveles de actividad incumplidos.

Por territorios, los presupuestos locales mostraron un resultado positivo, según la información oficialista.

Marrero instó a profundizar el análisis territorial para que provincias y municipios tengan mejores resultados, elevando ingresos y gestión: “Un municipio jamás tendrá un pleno desarrollo si no alcanza la condición de superavitario”.

El Ejecutivo revisó además las acciones de la Contraloría sobre la ejecución presupuestaria, con énfasis en el uso de transferencias corrientes en el sector empresarial no presupuestado.

Se insistió en fortalecer la contabilidad, hacer valer los contratos, exigir conducta ética a directivos y trabajadores, aumentar la participación de los colectivos laborales en la gestión y perfeccionar el control interno en todos los niveles.

Con esta hoja de ruta, el Gobierno busca alinear metas y recursos en el corto plazo (septiembre–diciembre) y afianzar la disciplina fiscal y el control como soportes del ajuste económico.

Mientras el discurso oficial se reviste de tecnicismos y cronogramas, evita cualquier balance crítico. 

No hay autocrítica sobre el impacto de las medidas, ni transparencia en los resultados. Se trata de un guion repetido: reuniones, informes, objetivos, y la promesa eterna de que lo peor está a punto de superarse.

En la práctica, los cubanos saben que esas frases grandilocuentes no se traducen en mejoría económica. La propaganda pretende encubrir con palabras lo que la experiencia diaria revela con crudeza: un país donde el salario no alcanza para comer, la moneda se desploma y el futuro sigue hipotecado.

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