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Más de 500 activistas, funcionarios y propagandistas afines al castrismo viajaron esta semana a Caracas, Venezuela, para participar en la llamada Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz, un evento organizado por el régimen de Nicolás Maduro en medio de la creciente tensión entre Caracas y Washington por la presencia militar en el mar Caribe.
Los delegados, procedentes de Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros países aliados del eje socialista, fueron recibidos con banderas y consignas contra Estados Unidos, según reportó el canal estatal Canal Caribe, vocero del régimen cubano.
En el acto inaugural, la activista venezolana Teresa Carrasquel celebró la llegada de “más de mil hermanas y hermanos del mundo” y llamó a fortalecer “las estructuras de los pueblos libres y soberanos para enfrentar cualquier tipo de agresión”.
“La paz no es silencio, es la voz firme de los pueblos unidos”, declaró Carrasquel ante representantes de movimientos sociales y delegaciones extranjeras, entre ellas varias cubanas vinculadas a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
El evento coincide con una escalada diplomática entre Estados Unidos y Venezuela, luego de que el presidente Donald Trump anunciara maniobras navales conjuntas en el Caribe como respuesta a los ejercicios militares venezolanos realizados con apoyo de Rusia e Irán.
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La Habana, que mantiene una estrecha alianza política y militar con Caracas, envió al encuentro una delegación encabezada por figuras de su aparato ideológico, entre ellos comunicadores del sistema de medios estatales y miembros de organizaciones de masas del régimen cubano.
Analistas consultados por medios independientes consideran que la llamada Asamblea de los Pueblos es en realidad una plataforma de propaganda coordinada por los regímenes de Cuba y Venezuela para proyectar una imagen de unidad frente a Estados Unidos y sus aliados regionales.
El encuentro se celebra en momentos en que ambos países enfrentan crisis económicas profundas, sanciones internacionales y creciente aislamiento diplomático.
Durante la jornada, los participantes emitieron una declaración final en la que expresaron su “solidaridad con la nación bolivariana y con todos los pueblos que luchan por su independencia frente al imperialismo”, y condenaron la “presencia militar estadounidense en el Caribe”.
Las imágenes difundidas por la televisión venezolana mostraron a los asistentes coreando consignas en apoyo a Maduro, Fidel Castro y la “integración latinoamericana socialista”.
La alianza entre Cuba y Venezuela, forjada por Fidel Castro y Hugo Chávez, ha sido clave para la supervivencia política y económica de ambos regímenes. A cambio de servicios médicos y asesoría política, Caracas ha suministrado durante años petróleo subsidiado a La Habana, aunque los envíos han disminuido drásticamente en los últimos meses.
Pese a las sanciones y las denuncias internacionales por violaciones de derechos humanos, ambos gobiernos continúan coordinando campañas de desinformación y actos internacionales de apoyo mutuo bajo el discurso de “soberanía y resistencia”.
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