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El pulso militar entre Washington y Caracas alcanzó este martes un nuevo punto de tensión luego de que dos aviones de combate F-18 Super Hornet de la Marina estadounidense incursionaran en aguas interiores de Venezuela, cruzando la línea de las doce millas náuticas que delimitan el mar territorial, según reportó NTN24 y confirmaron portales de rastreo aéreo.
Los aparatos, que partieron de una base en el Caribe oriental, sobrevolaron la zona marítima entre Falcón y Zulia, frente a la península de Paraguaná, antes de virar hacia el norte y abandonar el espacio aéreo venezolano.
Durante la maniobra, los cazas apagaron sus transpondedores, una práctica habitual en operaciones tácticas y de reconocimiento.
Analistas militares consultados por medios regionales interpretan el movimiento como una señal directa de fuerza dentro del marco de la “Operación Lanza del Sur”, el amplio dispositivo naval y aéreo desplegado por Estados Unidos para frenar el narcotráfico en el Caribe y aumentar la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.
En las horas previas al sobrevuelo, se había detectado también la presencia de un dron de vigilancia MQ-4C Triton, especializado en inteligencia electrónica y reconocimiento marítimo, que habría operado frente a las costas venezolanas con capacidad para rastrear comunicaciones y movimientos militares.
El Ministerio de Defensa venezolano no se pronunció oficialmente, aunque fuentes cercanas al Palacio de Miraflores aseguraron a medios locales que el incidente fue “una provocación deliberada”.
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Desde el Comando Estratégico Operacional, se habría ordenado elevar el nivel de alerta de las baterías antiaéreas y radares costeros.
El Pentágono, por su parte, calificó las maniobras como parte de “operaciones rutinarias de seguridad y patrullaje en el Caribe”, sin confirmar la incursión en aguas interiores.
La acción se produce en un momento de tensión creciente, tras el cierre del espacio aéreo venezolano anunciado por Donald Trump y la suspensión temporal de vuelos comerciales y de deportación entre ambos países.
Para los observadores, los vuelos del martes marcan una nueva etapa de presión sostenida sobre Caracas y muestran que Washington está dispuesto a combinar sanciones, aislamiento y despliegue militar para precipitar el desenlace del régimen chavista.
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