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La Casa Blanca rechazó este lunes la petición de los obispos católicos de Florida de suspender temporalmente las operaciones migratorias durante las fiestas navideñas, una solicitud encabezada por el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.
El líder religioso pidió “una pausa humanitaria” para que las familias migrantes puedan celebrar la Navidad sin miedo a ser detenidas.
La carta, firmada por ocho prelados del Florida Conference of Catholic Bishops, fue dirigida al presidente Donald Trump y al gobernador Ron DeSantis, e instaba a “dar un respiro” en las redadas y deportaciones.
“El enfoque máximo de la aplicación de la ley migratoria está atrapando ahora a personas que no son criminales, sino trabajadores”, advirtió Wenski.
“Una tregua mostraría un mínimo de decencia y respeto por la humanidad de estas familias”, subrayó.
Sin embargo, la Casa Blanca respondió que las operaciones de inmigración “continuarán con normalidad”, informó la cadena Fox News.
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La portavoz presidencial, Abigail Jackson, afirmó que “el presidente Trump fue elegido con el compromiso de deportar a los inmigrantes ilegales con antecedentes criminales, y está cumpliendo esa promesa”.
Durante una conferencia de prensa en Miami Shores, el arzobispo insistió en que una pausa “ayudaría a bajar la temperatura” en el país y permitiría a las familias reunirse.
“Denles estas dos semanas para estar con sus seres queridos sin temor a ser arrestados o enviados a centros como Alligator Alcatraz o Krome”, dijo Wenski, aludiendo a los notorios centros de detención migratoria en Florida.
“Es un pedido sencillo: una pausa para celebrar al Príncipe de la Paz. No sean el Grinch que robe la Navidad”, añadió.
El religioso, conocido por su defensa de un trato más humano a los migrantes, criticó además que las redadas actuales afectan incluso a personas con autorización legal para permanecer en Estados Unidos.
Según Wenski, más de medio millón de inmigrantes han sido deportados este año, mientras dos millones más han abandonado el país voluntariamente.
La solicitud de los obispos de Florida fue respaldada moralmente por el papa León XIV, quien recordó este mes que “los países tienen derecho a controlar sus fronteras, pero deben tratar a los migrantes con humanidad y dignidad”.
El pontífice aclaró que la Iglesia “no defiende las fronteras abiertas”, aunque condena “el trato inhumano y degradante” hacia los migrantes en Estados Unidos.
En septiembre pasado, Wenski participó en una mesa redonda en la Universidad de Georgetown, donde denunció que la política migratoria de Trump “divide familias, infunde miedo y altera la vida de las comunidades religiosas”.
El arzobispo subrayó entonces que “la aplicación de la ley siempre será necesaria, pero debe ser racional y humanizada”.
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