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Como es habitual en esta época del año, el régimen cubano ha impulsado ferias agrocomerciales de fin de año en el país, presentándolas como una muestra de preocupación por el bienestar de la población.
Sin embargo, para muchas familias cubanas, estas ferias vuelven a evidenciar la brecha entre la propaganda oficial y la dura realidad cotidiana, marcada por apagones constantes, precios elevados y productos de baja calidad.
En provincias como Holguín, Camagüey y Las Tunas, las autoridades y medios oficialistas han destacado la masiva asistencia de personas, la variedad de ofertas y el ambiente festivo. Pero detrás de las imágenes y los titulares optimistas, los consumidores denuncian que gran parte de los productos vendidos no cumplen estándares mínimos de calidad, con casos reiterados de “carne” que en la práctica son huesos, viandas deterioradas y alimentos en mal estado.
Multitudes, pero sin opciones reales
En Holguín, una multitud acudió a la Feria Agrocomercial de Fin de Año en el Reparto 26 de Junio, de acuerdo con la publicación en Facebook del usuario Camilo Velazco.
Aunque los precios fueron presentados como “inferiores a otros establecimientos”, siguen siendo inaccesibles en comparación con el poder adquisitivo real de la población, especialmente para jubilados, trabajadores estatales y familias que dependen de salarios en pesos cubanos.
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La presencia de empresas estatales, cooperativas y actividades culturales no logra ocultar que muchos asistentes acuden no por abundancia, sino por desesperación, buscando cualquier opción para completar la tradicional comida de fin de año.
Organización sin comida de calidad
En Camagüey, el periodista oficialista Luis Naranjo resaltó las labores de “ordenamiento y preparación” de la feria, así como el cumplimiento de indicadores económicos por parte de la UEB Fruta Selecta.
Sin embargo, la eficiencia administrativa no se traduce en alimentos suficientes ni de calidad, mientras la población sigue enfrentando apagones prolongados que dificultan incluso la cocción de lo poco que logra comprar.
“Precios accesibles” solo en el discurso
En Las Tunas, la feria fue promovida como un espacio de precios “más accesibles” y variedad de productos, expuso la internauta Katy Baez.
No obstante, algunos usuarios comentaron que los precios siguen siendo altos en relación con los ingresos, y que la calidad de los alimentos deja mucho que desear.
Para muchas familias, asistir a estas ferias implica gastar gran parte del salario mensual en productos que apenas cubren una comida, todo ello mientras pasan horas sin electricidad, sin agua y con dificultades para conservar alimentos.
Ferias como vitrina política
Más allá de su función comercial, estas ferias cumplen un rol evidente como escenografía política, especialmente en fechas simbólicas como el fin de año y el aniversario del Triunfo de la Revolución. El régimen intenta proyectar una imagen de gestión, estabilidad y preocupación social, mientras evita abordar las causas estructurales de la crisis alimentaria.
La repetición del modelo —ferias ocasionales, productos escasos y mala calidad— no resuelve el problema de fondo: el colapso del sistema productivo y distributivo, la inflación descontrolada y la pérdida total del poder adquisitivo del peso cubano.
Para los cubanos, las ferias de fin de año ya no representan celebración, sino un recordatorio más de la precariedad, donde la propaganda intenta suplir lo que falta en los mercados y en las mesas de los hogares.
Preguntas Frecuentes sobre las Ferias de Fin de Año en Cuba
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¿Cuál es la realidad de las ferias agrocomerciales de fin de año en Cuba?
Las ferias agrocomerciales de fin de año en Cuba son percibidas por la población como un reflejo de la brecha entre la propaganda oficial y la dura realidad cotidiana. A pesar de la promoción de estas ferias como un esfuerzo del gobierno para mejorar el acceso a productos, los consumidores enfrentan precios elevados, productos de baja calidad y escasez, lo que contrasta con el discurso optimista del régimen.
¿Cómo afectan los apagones a la vida cotidiana en Cuba durante las ferias?
Los apagones constantes en Cuba complican la vida cotidiana durante las ferias agrocomerciales, ya que dificultan la cocción y conservación de alimentos. Las familias deben enfrentar largos periodos sin electricidad mientras intentan aprovechar las escasas oportunidades que ofrecen las ferias para adquirir productos básicos, lo que agrava la situación de precariedad.
¿Por qué las ferias agrocomerciales se ven como una estrategia política del régimen cubano?
Las ferias agrocomerciales en Cuba son vistas como una estrategia política para proyectar una imagen de gestión y preocupación social. En lugar de abordar las causas estructurales de la crisis alimentaria, el régimen utiliza estas ferias como una vitrina política, especialmente en fechas simbólicas como el fin de año, intentando distraer de la escasez y la inflación que afectan a la población.
¿Qué problemas estructurales agravan la situación alimentaria en Cuba?
El colapso del sistema productivo y distributivo, la inflación descontrolada y la pérdida del poder adquisitivo del peso cubano son problemas estructurales que agravan la situación alimentaria en Cuba. Estos problemas no se solucionan con ferias ocasionales, sino que requieren reformas profundas que el gobierno no ha abordado adecuadamente, perpetuando la crisis alimentaria en la isla.
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