El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó al gobierno de Cuba como “un gran problema” tras los ataques en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, al tiempo que señaló que el régimen cubano tuvo un papel central en la protección del exmandatario venezolano.
En declaraciones a la cadena NBC durante el programa 'Meet the Press', Rubio evitó confirmar si Cuba podría ser el próximo objetivo de la administración de Donald Trump, pero dejó entrever la posibilidad de nuevas acciones.
“No voy a hablar sobre nuestros próximos pasos o políticas en este momento, pero no es ningún misterio que no somos grandes admiradores del régimen cubano”, afirmó.
El secretario sostuvo que el aparato de seguridad de Maduro estaba controlado por agentes cubanos. “Fueron los cubanos, no los venezolanos, quienes custodiaban a Maduro”, indicó.
“Su aparato de seguridad interna y su sistema de inteligencia —los que vigilan a otros para evitar traiciones— están completamente dirigidos por cubanos”. Rubio aseguró que esta “colonización interna” explica en parte la estrecha dependencia entre Caracas y La Habana.
El sábado, el presidente Donald Trump confirmó al New York Post que durante la operación militar estadounidense para capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, “muchos cubanos perdieron la vida”.
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Sin detallar cifras, el mandatario añadió: “Ellos estaban protegiendo a Maduro. Eso no fue un buen movimiento”.
Las palabras de Rubio y Trump reavivan la atención internacional sobre el futuro inmediato de Cuba, cuyo gobierno —estrechamente vinculado al chavismo— podría enfrentar un aislamiento creciente tras la caída de su principal aliado regional.
Analistas coinciden en que Washington evalúa ahora cómo redibujar su estrategia en el Caribe, mientras la Casa Blanca refuerza su narrativa de “liberar el hemisferio occidental del autoritarismo”.
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