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Las palabras del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien afirmó que el “aguerrido pueblo cubano defenderá su nación frente a cualquier agresión imperialista” y que está “dispuesto a dar su vida por esta tierra”, provocaron una ola de reacciones en redes sociales.
En los foros de CiberCuba Noticias, donde la publicación de sus palabras se volvió viral en cuestión de horas, miles de cubanos cuestionaron la legitimidad del régimen y su canciller para hablar en nombre del país.
El tono marcial del mensaje —difundido tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible acción contra el régimen de La Habana— encendió un debate que cruzó el espectro ideológico y superó las 30,000 interacciones.
La mayoría de los comentarios coincidieron en un diagnóstico común: el pueblo cubano está cansado, pero no del imperialismo, sino de su propio gobierno.
“¿Quién les dijo que el pueblo cubano es fiel a su historia de lucha? El cubano de a pie no piensa en morir por la patria, sino en resolver la comida y la corriente”, escribió una lectora.
Otro usuario fue más tajante: “No hables por mí, Bruno. El pueblo no defenderá la miseria, los apagones ni la represión. Defiéndanse ustedes mismos, que viven bien alimentados y con aire acondicionado”.
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El contraste entre el lenguaje épico del canciller y la realidad cotidiana de los cubanos se convirtió en el eje del debate. “Si tanto ama la patria, que empiece por ponerse el uniforme y estar en la primera línea”, ironizaban varios comentarios, repitiendo una idea general: los líderes no serían los que darían la vida, sino quienes la exigirían a los demás.
Algunos mensajes apelaron al humor como válvula de escape. “Al primer bombazo, Bruno corre más rápido que un turista con WiFi”, escribió un usuario. Otros recurrieron a la sátira política: “El discurso de siempre: patria o muerte. Pero la patria está en ruinas y la muerte la vivimos todos los días”.
Entre las voces más reflexivas, varios cubanos en el exilio señalaron el divorcio total entre la élite política y la población. “Hablan por un pueblo que no los eligió y que no tiene ni luz, ni agua, ni esperanza. Si el gobierno amara realmente a su nación, no la tendría sumida en el hambre”, escribió un emigrado desde Miami.
El debate también reflejó un desgaste moral profundo. Muchos señalaron que la retórica de resistencia —efectiva en los años del enfrentamiento con Washington— hoy suena vacía ante una población exhausta. “Después de 67 años pidiendo sacrificio, el pueblo no está dispuesto a morir por consignas. Está dispuesto a vivir, y eso ya es un acto de rebeldía”, decía otro comentario con cientos de “me gusta”.
Hubo, sin embargo, una minoría de defensores del canciller. “El imperialismo no nos doblegará”, escribió un seguidor del régimen, mientras otro replicaba consignas clásicas: “Patria o Muerte, ¡Venceremos!”. Pero incluso esos mensajes fueron rápidamente sobrepasados por respuestas de tono cívico y sarcástico. “Venceremos… pero primero arreglen los apagones”, ironizó un lector.
El sentimiento generalizado puede resumirse en la frase que más se repitió entre los usuarios: “El pueblo está cansado, pero cansado de ustedes”.
Más allá del meme y la burla, el aluvión de reacciones ilustra una fractura política sin precedentes: un poder que habla en plural (“nosotros, el pueblo”) frente a una ciudadanía que cada vez se reconoce menos en ese discurso.
Mientras el régimen apela al lenguaje de la guerra y la resistencia, los cubanos responden desde la precariedad diaria, la ironía y el cansancio. La brecha entre el relato oficial y la vida real nunca pareció tan visible —ni tan compartida públicamente— como en esta oleada de comentarios.
Lo que para el canciller fue una declaración de desafío a Washington, para muchos cubanos sonó como el eco vacío de una época que ya no existe.
En palabras de un joven comentarista: “El pueblo que ustedes dicen representar solo quiere una cosa: dejar de sobrevivir para empezar a vivir. Y eso, Bruno, no es imperialismo. Es dignidad”.
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