EDITORIAL: Cuba debe soltar a todos los presos políticos ahora

El régimen cubano debe liberar a todos los presos políticos sin demora. La presión internacional y el sufrimiento del pueblo cubano exigen cambios inmediatos hacia un futuro democrático y pacífico.

Ilustración no real © CiberCuba
Ilustración no real Foto © CiberCuba

El régimen cubano tiene que liberar de inmediato a todos sus presos políticos. No hay excusas ni tiempo que perder. La reciente caída de Nicolás Maduro en Venezuela demuestra que hasta las dictaduras más férreas terminan cediendo ante la presión internacional y el clamor de sus pueblos. En Caracas, el nuevo gobierno interino de Delcy Rodríguez ya ha comenzado a liberar a opositores encarcelados como “gesto para buscar la paz” tras la captura de Maduro. Cuba no puede quedarse atrás: debe hacer lo mismo sin dilaciones.

Hoy más de un millar de cubanos están tras las rejas por motivos políticos: activistas, artistas, periodistas independientes, ciudadanos que un día alzaron su voz. Ninguno debería pasar ni un minuto en prisión por pensar diferente. Mantenerlos encarcelados es una vergüenza nacional y una mancha en la reputación de Cuba. Ningún gobierno que aspire a legitimidad puede sostenerse encarcelando a sus críticos, algo que incluso sus aliados internacionales ven con malos ojos. La liberación de todos estos presos de conciencia es un imperativo moral y político urgente para La Habana, un primer paso indispensable si el régimen pretende mostrar algo de buena voluntad.

El pueblo de Cuba merece una transición pacífica y organizada, y la responsabilidad de lograrla recae directamente en el gobierno cubano. Basta mirar la realidad: la población sufre la peor crisis económica en décadas, sin electricidad fiable ni agua potable en muchos lugares, con escasez crónica de alimentos que obliga a miles a “limitar su dieta” y saltarse comidas. Desde 2020, más de un millón de cubanos han abandonado el país huyendo de la miseria. Ese pueblo ya ha sufrido demasiado, necesita esperanza y cambios reales, no más represión. Para encauzar un futuro sin violencia, el régimen debe dar pasos valientes ahora: liberar a todos los presos de conciencia, cesar la persecución a la disidencia y abrir un diálogo nacional incluyente. Solo así se podrá evitar un colapso caótico y sentar las bases de un futuro democrático en la Isla.

El tiempo del régimen se está acabando, y en Washington lo han dejado muy claro. “Cuba es algo de lo que terminaremos hablando”, advirtió el presidente estadounidense Donald Trump tras la operación que derrocó a Maduro. Su secretario de Estado, Marco Rubio, fue aún más directo: “Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”. La administración Trump se ha propuesto que 2026 sea el último año del comunismo en Cuba, y planea lograrlo sin intervención militar, sino mediante presión máxima. Cuando desde la Casa Blanca dicen que Cuba “parece estar lista para caer”, los jerarcas en La Habana deberían tomarlo en serio. El mensaje es inequívoco: o hay cambios desde dentro, o vendrán impuestos desde fuera.

Los cubanos, dentro y fuera de la Isla, también tenemos un papel crucial. Desde La Habana hasta Miami, debemos alzar la voz y presionar. La diáspora cubana, dispersa por todo el mundo, debe exigir a sus gobiernos y a las organizaciones internacionales que condicionen cualquier trato con Cuba a la excarcelación inmediata de todos los presos políticos. Si el régimen no escucha el clamor de su pueblo, tal vez escuche la presión unida del mundo libre. Cada voz cuenta: la solidaridad internacional y el activismo de los cubanos en cualquier rincón del planeta pueden impulsar esta demanda justa e impostergable.

En Venezuela, la liberación inicial de presos políticos —aunque insuficiente— ha sido bien recibida internacionalmente. El propio canciller de España calificó la excarcelación de opositores por el gobierno de Delcy Rodríguez como “un paso positivo” en esta nueva etapa de transición. Ese gesto de apertura ha abierto espacio para la esperanza y el diálogo en el país sudamericano. Cuba tiene ahora la oportunidad de hacer lo mismo, antes de que la situación empeore irreversiblemente. Liberar a todos sus presos políticos ahora mismo sería un acto de humanidad y sensatez que enviaría la señal correcta al pueblo cubano y al mundo. De lo contrario, cada día sin cambios acerca más al régimen cubano a un final abrupto y fuera de su control.

Es ahora o nunca: Cuba debe liberar a sus presos políticos.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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